ver más
3 de abril 2026 - 08:58

Hacia una disrupción histórica

El mercado de petróleo contado está enviando una alerta roja a la economía global. Uruguay tiene algunos resguardos y amortiguadores ante el impacto negativo externo, pero no es invulnerable.

ver más

Uruguay tiene amortiguadores ante el impacto negativo externo en el petróleo, pero no es invulnerable.

Foto: Reuters

El mercado del petróleo está cada vez más alterado por la crisis en el Golfo Pérsico. El petróleo contado (“dated” en la jerga comercial) categoría Brent en Europa ha sobrepasado los 140 dólares por barril, superando incluso los máximos de 2022, post invasión rusa a Ucrania. Los precios en los mercados de futuro aún están debajo de ese nivel pero -tarde o temprano- deben acompasarse porque estamos hablando del mismo producto: el “oro negro”, el petróleo, que a pesar de los avances de las energías renovables y otros desarrollos energéticos, sigue siendo clave para la economía mundial.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

¿Por qué el petróleo disponible está con un precio mucho más alto que los futuros? La respuesta puede sonar algo cándida, pero se explica porque los futuros cotizan posiciones uno o varios meses hacia adelante y los operadores aún esperan que haya algún tipo de acuerdo para retomar los envíos a través del estrecho de Ormuz, desde el Golfo Pérsico, hoy condicionado por Irán. Pero esta probabilidad es cada vez menor y no sería de extrañar que los futuros del crudo sigan hacia arriba, superando los 110 dólares y avanzando todavía más.

Ante esta situación Uruguay tiene la desventaja de ser totalmente dependiente de las importaciones de crudo, de manera que no tiene el margen de maniobra que sí pueden exhibir -por ejemplo- nuestros vecinos, caso de Brasil que ya ha tomado medidas de mitigación, y la propia Argentina con YPF que acaba de resolver una estabilización en el precio del combustible por 45 días para su mercado interno.

Entre una inflación baja, problemas de competitividad y endeudamiento

El preocupante escenario global por el petróleo encuentra a Uruguay en plena reafirmación de una política monetaria ortodoxa y activa, para llevar la inflación a niveles bajos, comparables a los de los países desarrollados. Liderada obviamente por el Banco Central (BCU), esta política ha resultado providencial. El último dato de inflación puso la variación anual en menos de 3%, quedando incluso algo por debajo del margen de tolerancia que establece la propia autoridad monetaria. Pero en este caso, más que un problema -que efectivamente lo es, por cuestiones fiscales y presupuestales- resulta también un “amortiguador” que pronto será puesto a prueba, ante el alza en el precio de los combustibles y de otros commodities internacionales.

En efecto, el aumento de los combustibles en abril y -seguramente- los aumentos que sobrevendrán si la crisis de Medio Oriente no se soluciona pronto -escenario que subió su probabilidad- le pondrán presión a la inflación; por suerte, al estar tan baja (mínimo en más de 50 años) hay margen para que suba hacia el nivel objetivo del Banco Central (4,5%), sin grandes trances.

Esto no quita que olvidemos los problemas de competitividad que exhibe la economía uruguaya, con un tipo de cambio real que cayó seriamente, especialmente frente a los países desarrollados. El Banco Central venía procesando una corrección en el tipo de cambio a través de un descenso en la tasa de interés de política monetaria, pero el dólar aún está debajo de lo que cotizaba hace un año. Con el impulso que ahora van a tener los precios internacionales de la mano del petróleo, seguramente será difícil seguir esa trayectoria de aumento en el tipo de cambio.

Por otra parte, Uruguay tiene aún un problema fiscal por resolver y -por lo tanto- un problema latente de endeudamiento. La calificación de su deuda en el Grado Inversor es una fortaleza clave para mantener la fluidez del crédito, pero es preciso actuar proactivamente; el ministro Gabriel Oddone ya anticipó -hace unos días- que la situación exigirá algunos ajustes (bajas) del gasto, en especial porque la economía mostró un desempeño inferior al esperado. Con el shock global petrolero, el punto se vuelve más urgente, entre otras cosas porque ya se debió incorporar un gasto agregado (30 millones de dólares) para moderar la suba de los combustibles.

El escenario para Uruguay ya mostraba dificultades cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán, causando esta grave crisis en Medio Oriente. Ahora el panorama es aún más complicado. Y el escenario de un conflicto más largo parece ir ganando espacio respecto a la posibilidad de una solución rápida.

Las más leídas

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar