La Dirección General Impositiva (DGI) lanzó una nueva ronda de acciones de control tributario con foco en el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE), específicamente sobre la correcta declaración de los gastos considerados para la liquidación del tributo e identificó inconsistencias en los gastos de administración y ventas declarados por un conjunto de contribuyentes y comenzó a remitirles comunicaciones personalizadas.
La DGI comenzó a intimar a empresas por desvíos en las declaraciones de gastos
Quienes no corrijan voluntariamente sus deducciones de administración y ventas quedarán expuestos a inspecciones y sanciones más graves.
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Los gastos de administración y ventas, clave en la estructura de costos de empresas, están bajo la lupa de la DGI.
El proceso partió del análisis cruzado de la información presentada por los contribuyentes y, a partir de ese trabajo, la DGI identificó casos con desvíos en los gastos declarados para el cálculo del IRAE, uno de los principales impuestos a la renta empresarial del sistema tributario. Las comunicaciones que se están enviando informan al contribuyente sobre la inconsistencia detectada y le solicitan que considere los criterios señalados en sus próximas presentaciones.
El organismo fue explícito en que el proceso no termina ahí: en función de los resultados obtenidos y de la calificación de riesgo asignada a cada caso, podrán desplegarse acciones fiscalizadoras adicionales para quienes no regularicen su situación.
La DGI aprieta en todos los segmentos
El organismo ya había desplegado en meses anteriores acciones similares sobre otros impuestos y segmentos de contribuyentes, y en cada caso combinó el envío de alertas preventivas con la amenaza y, en varios casos la ejecución, de fiscalizaciones formales para quienes no corrigieron su conducta voluntariamente.
La metodología elegida, notificación personalizada antes que fiscalización directa, responde a una lógica de gestión del riesgo tributario que prioriza la corrección espontánea del comportamiento fiscal sobre el costo administrativo y judicial de los procedimientos de inspección. Sin embargo, la señal al mercado es inequívoca: la DGI tiene capacidad de cruce de información suficiente para detectar desvíos en los gastos declarados, y los contribuyentes que no respondan a la comunicación preventiva quedan expuestos a instancias más gravosas.
Qué implica para las empresas
Los gastos de administración y ventas son uno de los rubros de mayor volumen en la estructura de costos de las empresas y, al mismo tiempo, uno de los de mayor complejidad en términos de deducibilidad a efectos del IRAE.
La normativa establece criterios específicos sobre qué gastos son deducibles, en qué proporción y bajo qué condiciones de documentación, y los desvíos respecto a esos criterios, ya sea por error técnico o por conducta deliberada, son ahora objeto de monitoreo sistemático. El mensaje de la DGI es claro: quien reciba una comunicación debe revisarla con atención, consultar con su asesor tributario y, de corresponder, presentar declaraciones rectificativas antes de que el organismo escale la intervención.

