El Banco Central del Uruguay (BCU) analizó las variables de la coyuntura local e internacional que pueden afectar el nivel de inflación y de las tasas, luego de la última decisión del Comité de Política Monetaria (Copom), que dispuso una rebaja de 75 puntos básicos.
Incertidumbre global, dólar e inflación en el rango meta, las variables que tomó el Banco Central del Uruguay para reducir las tasas
Tras la última baja de tasas por 75 puntos básicos del Copom, el BCU publicó la minuta donde explica el porqué de la decisión.
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El Copom bajó 75 puntos básicos las tasas en febrero.
La incertidumbre internacional, a partir del aumento de las hostilidades en Medio Oriente, fue uno de los aspectos tenidos en cuenta por el Copom a la hora de reducir las tasas, así como la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular una gran parte de los aranceles impuestos por Donald Trump.
"Se observa un fortalecimiento del dólar —a pesar de factores estructurales que venían debilitándolo en los últimos meses— mientras que los precios de la energía, especialmente del petróleo, se ajustan al alza, ante el aumento de la probabilidad de disrupciones en la oferta", explica la minuta.
Variables locales
Respecto a la economía uruguaya, la publicación destaca que la inflación de enero se ubicó en 3,46%, acumulando siete meses de descensos y acercándose al piso del rango de tolerancia (3%-6%). Por su parte, las expectativas de inflación a dos años continuaron la consolidación en torno a la meta de 4,5% anual. En febrero, analistas y mercados financieros convergieron a 4,5%, mientras que, con datos a enero, las empresas habían registrado un nuevo descenso, hasta 5% (desde 5,3%).
En la actividad económica, por otro lado, se percibió un desempeño por debajo de lo esperado. "Los indicadores de corto plazo sugieren un crecimiento más lento. El mercado laboral exhibió señales mixtas: en términos desestacionalizados, la tasa de actividad registró un leve incremento (de 64,3% a 64,4%), mientras que la tasa de empleo se redujo marginalmente (de 59,7% a 59,5%). En tanto, la masa salarial real cayó 0,4% desestacionalizado en el cuarto trimestre, explicado por la caída de la cantidad de ocupados, no compensada por el mayor salario real", asegura el informe.
En el análisis de la política monetaria, desde el Copom evaluaron que se mantienen los factores de base que han favorecido el escenario desinflacionario. Esto se debe, en gran parte, al comportamiento de los bienes transables que se vio reforzado por la estabilidad de los precios en la mayor parte de las materias primas, a excepción de la carne.
Sin embargo, comentaron que surgieron nuevos factores inflacionarios como el "repunte reciente de commodities (petróleo y otros alimentos), la sequía por falta de precipitaciones (que podrían acelerar los precios de frutas y verduras), el relajamiento de las condiciones monetarias, la flexibilización microprudencial y la incertidumbre externa elevada que puede continuar presionando el tipo de cambio.


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