La guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel con Irán podría dejar a consumidores y empresas de todo el mundo enfrentando semanas o meses de precios de combustible más altos incluso si el conflicto —que ya se extendió durante una semana—, termina rápidamente, mientras los proveedores de petróleo y gas lidian con instalaciones dañadas, logística interrumpida y riesgos elevados para el envío.
La guerra en Medio Oriente amenaza con un impacto prolongado en los mercados energéticos mundiales
La incertidumbre por el estrecho de Ormuz, los obstáculos en la reanudación de la producción de petróleo y el aumento de reservas sostendrían los altos precios.
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La guerra en Medio Oriente amenaza con un impacto prolongado en los mercados energéticos mundiales.
La perspectiva plantea una amenaza económica global más amplia, así como una vulnerabilidad política para el presidente estadounidense, Donald Trump, de cara a las elecciones de mitad de período, con votantes sensibles a las facturas de energía y desfavorables a los enredos extranjeros. "El mercado está pasando de valorar el riesgo geopolítico puro a lidiar con interrupciones operativas tangibles, a medida que los cierres de refinerías y las restricciones a las exportaciones comienzan a perjudicar el procesamiento del crudo y los flujos de suministro regionales", dijeron los analistas de JPMorgan en una nota de investigación el viernes.
El conflicto ya ha provocado la suspensión de alrededor de una quinta parte del suministro mundial de crudo y gas natural, ya que Irán ataca barcos en el estrecho de Ormuz, entre sus costas y Omán; así como la infraestructura energética en toda la región.
Precios altos por un largo tiempo
Los precios mundiales del petróleo aumentaron un 24% esta semana a más de 90 dólares por barril, su mayor ganancia semanal desde la pandemia, lo que aumenta los precios del combustible para los consumidores de todo el mundo.
En paralelo, un cierre casi completo del estrecho significa que los gigantescos productores de petróleo de la región —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait— han tenido que suspender los envíos de hasta 140 millones de barriles de petróleo —equivalentes a aproximadamente 1,4 días de demanda mundial— a las refinerías globales. Como resultado, el almacenamiento de petróleo y gas en las instalaciones del Golfo Pérsico se está llenando rápidamente, lo que obliga a los campos petrolíferos de Irak a reducir la producción de petróleo, y es muy probable que Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos sean los próximos en recortar, dijeron a Reuters analistas, comerciantes y fuentes.
Pero, incluso si el conflicto terminara abruptamente, los yacimientos petrolíferos que se vieron obligados a cerrar en todo Medio Oriente como resultado de las interrupciones en el transporte marítimo podrían tardar un tiempo en volver a la normalidad, el cual podría extender hasta meses. A esto se le suma, además, aquellas infraestructuras que fueron dañadas por los ataques y necesitas reparaciones.
En ese sentido, Qatar, que suministra el 20% del gas natural licuado (GNL) mundial, declaró fuerza mayor sobre sus enormes volúmenes de exportación de gas el miércoles tras los ataques con drones iraníes, y podría tardar al menos un mes en volver a los niveles normales de producción, según informaron fuentes a Reuters. Mientras tanto, la gigantesca refinería Ras Tanura y la terminal de exportación de crudo de Saudi Aramco también cerraron debido a los ataques, sin que se dieran detalles sobre los daños.
La mayor incógnita para el suministro de energía es cómo y cuándo se volverá seguro el estrecho de Ormuz para la navegación. El conflicto también podría incentivar a los países a aumentar sus reservas estratégicas de petróleo en las semanas y meses posteriores a su finalización, al exponer los peligros de la escasez de inventarios. Esto aumentaría la demanda de petróleo y sostendría los precios.
Riesgo económico y político global
Mientras tanto, la interrupción de los envíos de energía está repercutiendo en las cadenas de suministro y las economías de Asia, que depende de las importaciones y que obtiene el 60% de su petróleo crudo de Medio Oriente.
En India, la estatal Mangalore Refinery and Petrochemicals se declaró fuerza mayor en los cargamentos de exportación de gasolina, dijeron fuentes esta semana, uniéndose a un número creciente de refinerías en la región que no pueden cumplir los contratos de venta debido a la falta de suministro. Asimismo, al menos dos refinerías en China han reducido su producción y el gobierno ha solicitado suspender las exportaciones de combustible. Tailandia y Vietnam siguieron el mismo ejemplo.
Las perturbaciones, en tanto, han impulsado a Rusia: los precios de los cargamentos de crudo ruso han subido, ya que Estados Unidos ha concedido a las refinerías indias una exención de 30 días para comprar crudo ruso y así compensar la pérdida de suministro en Oriente Medio. Washington había presionado a India para que redujera las importaciones de petróleo ruso bajo la amenaza de aranceles.
En Japón, el segundo mayor importador mundial de GNL, los futuros de energía de carga base para Tokio para el año fiscal que comienza en abril subieron más de un tercio esta semana en el EEX, anticipando el aumento de los precios del combustible. Y en Corea del Sur, los conductores hicieron cola en las gasolineras anticipando el aumento de los precios en los surtidores.
Para los consumidores europeos, la crisis del suministro de gas y el aumento de los precios suponen un doble golpe. La región fue la más afectada por la interrupción del suministro de gas debido a las sanciones impuestas a las importaciones de energía rusa tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022; y Europa recurrió a las importaciones de GNL para sustituirlo.
Los riesgos de suministro para Estados Unidos son menores, ya que el país se ha convertido en los últimos años en el mayor productor mundial de petróleo y gas. Sin embargo, los precios del crudo y los combustibles estadounidenses suben a la par que los mercados internacionales, por lo que los precios de la gasolina y el diésel se ven afectados incluso si la oferta nacional es abundante, y previo a las elecciones medio término, en noviembre.


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