3 de agosto 2026 - 11:25

Inflación: la meta del 4,5% vuelve al centro de la escena en la previa al dato de julio

Con pronósticos divididos sobre el IPC mensual, el gobierno mantiene la cautela y el frente externo conspira contra la búsqueda de un objetivo más ambicioso.

La inflación se acerca a la meta del Banco Central del Uruguay, que por ahora se mantendrá en 4,5%.

La inflación se acerca a la meta del Banco Central del Uruguay, que por ahora se mantendrá en 4,5%.

Foto: Vecteezy

Luego de tres meses de aceleración de la inflación, el dato de julio que divulgará este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) será clave para determinar si el Índice de Precios del Consumo (IPC) se consolida en torno al objetivo del 4,5% establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU).

Desde el piso del 2,94% registrado en marzo, el indicador retomó una trayectoria ascendente al compás del conflicto en Medio Oriente y alcanzó el 4,25% en junio. Así, dejó atrás las preocupaciones de una inflación por debajo del rango de tolerancia del BCU y volvió a acercarse a la meta.

En este escenario internacional de incertidumbre, algunos especialistas sostienen que el IPC podría moderarse, mientras el gobierno llamó a mantener la cautela de cara a un indicador que servirá también para evaluar si el impacto del encarecimiento internacional del petróleo comenzó a trasladarse plenamente a los precios internos o si las presiones externas empiezan a moderarse.

Cuáles son las proyecciones para la inflación de julio

En la previa a la difusión del dato del INE, los analistas que consulta el BCU aguardan un incremento del 0,16% para el mes pasado, que llevaría a la inflación al 4,5% anual, coincidente con el nivel buscado por el BCU.

En tanto, el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) difundió recientemente su informe mensual que plantea un escenario distinto y anticipa una variación mensual negativa del IPC en julio, en el orden del 0,09%, que lo dejaría en 4,1% anual por una baja en los precios de los bienes transables.

Al advertir sobre la volatilidad del frente externo, anticiparon que la inflación terminaría el año en el 4,5%, previendo un precio del petróleo más alto que en febrero, antes del inicio de las hostilidades.

A la par, la mediana de los analistas prevé un escenario un poco más tensionado. Las proyecciones indican que el IPC terminará el año en 4,77%, algo que también fue contemplado por la propia autoridad monetaria, que observó en su último Informe de Política Monetaria (IPoM) que podría ubicarse cerca del 5% hacia el primer trimestre de 2027, para luego volver a converger hacia la meta.

El Ejecutivo, entre el optimismo y la cautela

Por parte del Poder Ejecutivo, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, aseguró días atrás en diálogo con la prensa que la inflación “está bajo control” y en su punto más bajo de los últimos 30 años, aunque aclaró que “es un momento de cautela” por las tensiones internacionales.

En paralelo, anticipó que el dato de este mes se mantendría en torno a la referencia del 4,5%, aunque se refirió a la situación internacional por la crisis en Medio Oriente y aclaró: “Vamos a estar justos porque los aumentos de combustibles han tenido efecto”.

En la misma línea se manifestó el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, quien reconoció que el IPC puede comportarse levemente al alza en los próximos meses, pero siempre por debajo del techo del rango de tolerancia (6%) y convergiendo hacia el objetivo en el Horizonte de Política Monetaria (HPM), es decir, los próximos 24 meses.

¿Se puede revisar a la baja la meta?

Una cuestión que ya fue planteada por expertos y analistas es la de reducir la meta del 4,5% hacia rangos más alineados con los estándares internacionales. Esa posibilidad fue desestimada por el momento por parte del equipo económico y la autoridad monetaria y la semana pasada se sumó también la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

Desde el gobierno, Oddone admitió que “en algún momento sería deseable revisar a la baja” ese nivel, pero contrapuso que “no es el momento”, al aludir a la incertidumbre y volatilidad de precios de la economía, vinculada fundamentalmente a los últimos aumentos en los combustibles.

Esa mirada fue reforzada por la propia Georgieva, quien consideró que la baja de la inflación “es un logro todavía relativamente nuevo y muy valioso”. Durante su exposición en las Jornadas de Economía del BCU aseguró que “no hay ninguna urgencia” en recortar la referencia y argumentó: “El contexto internacional sigue siendo muy cauteloso y hay que mantenerse firmes”.

De esta manera, el camino planteado por algunos especialistas para recortar el objetivo hacia una inflación anual del 3% en los próximos años queda en suspenso hasta que el escenario internacional ofrezca mayor estabilidad.

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