El Índice Líder Ceres (ILC), el indicador adelantado del nivel de actividad que elabora el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), registró que la actividad económica creció un 0,1% durante julio, y si bien es la cuarta mejora consecutiva, comienzan a advertirse señales de moderación mientras las expectativas de crecimiento siguen cayendo.
La actividad económica empieza a dar señales de moderación y se encienden las alarmas
El Índice Líder Ceres subió un 0,1% en julio, su cuarta suba consecutiva, aunque con luces amarillas en medio de recortes en las proyecciones de crecimiento.
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La actividad económica volvió a caer y acumuló dos meses consecutivos de retroceso
La actividad económica empieza a dar señales de moderación y se encienden las alarmas.
La actividad económica se mantiene en la senda positiva después de una racha de dos meses consecutivos de resultados negativos que se vio interrumpida por la suba del 0,2% de abril —la primera en seis meses—, lo que permitió reforzar la señal de una economía con un mayor impulso para superar el estancamiento que caracterizó la segunda mitad de 2025. Sin embargo, el centro de estudios advirtió que el avance de julio —0,1% mensual y 0,8% interanual— fue "con menor contundencia que los registros anteriores", algo que da cuenta de "una tendencia hacia un terreno neutro".
El Índice de Difusión (ID), que muestra la proporción de los componentes del índice que crecieron en el mes, es otra señal que apunta en este sentido: el indicador fue del 45% en el primer mes del segundo semestre, lo que significa que menos de la mitad de las variables que componen el ILC crecieron en el mes, cuando en junio habían sido tres cuartas parte de esos elementos (75%) los que registraron mejoras.
Mejor desempeño, pero expectativas bajas para la economía
Esta lectura del ILC empieza a alinearse, asimismo, con una revisión a la baja generalizada de las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay.
Ya el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) había ajustado su previsión de expansión de la economía para este año del 2,2% al 1,6%, y ahora la actualización de las previsiones recabadas por el Banco Central del Uruguay (BCU) en la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE), que apuntan a un crecimiento del 1,2%, "se encuentra significativamente por debajo de lo que proyectaban en febrero (2%), y son menores a las estimaciones oficiales", señaló Ceres.
Recientemente, además, desde CPA Ferrere advirtieron que "matemáticamente no tenemos chance" de alcanzar la proyección del 1,6% del gobierno, según advirtió su socio y exintegrante del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), Alfonso Capurro. La previsión de la consultora apunta a un crecimiento de apenas el 1%.
En tanto, a nivel externo, el escenario se presenta menos adverso que en meses anteriores, aunque todavía condicionado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del precio del petróleo. Al respecto, habrá que esperar cómo la escalada de tensiones en Medio Oriente puede llegar a afectar con posibles nuevos impactos que demoren la normalización del mercado energético global.
Luces amarillas en el análisis sectorial de la actividad económica
Uno de los factores que lastra el desempeño económico, según puede observarse en el análisis sectorial del ILC, al que accedió Ámbito, es el impacto de la sequía que experimentó una parte del territorio durante el verano, y que se extendió también al segundo trimestre del año con precipitaciones por debajo de lo normal en buena parte del país. Esto llevó a a que, por ejemplo, cayeran las exportaciones de soja, con un descenso interanual del 57% tanto por reducciones en el volumen sembrado como por rendimiento de las plantaciones ante el escenario climático. Asimismo, en lo que va del año, las ventas de esta oleaginosa son un 36% inferiores al mismo período de 2025.
En contrapartida, hubo mejoras a nivel del mercado laboral, con una tasa de desempleo que cayó al 7%; y en el consumo, con crecimiento en las importaciones (1,8% en dólares desestacionalizado), en la recaudación de IVA por la Dirección General Impositiva (DGI) en un 4,2% desestacionalizado; y en los créditos bancarios a empresas, que se expandieron un 12,9%.
También avanzó el desempeño de la actividad industrial —aunque el nivel de personal ocupado en el sector cayó un 1,3% en el mes y un 3% interanual—; así como las ventas de energía eléctrica y de combustibles.


