Tras el éxito del bono global en pesos nominales (UYU), colocado a una tasa del 8% —la más baja en la historia de Uruguay —, se abre la posibilidad de un camino auspicioso para el país en materia de emisiones en el mercado internacional.
La baja de la inflación abre un camino auspicioso para la emisión de nuevos bonos globales
Luego de colocar un título en pesos nominales con una tasa del 8%, la más baja en la historia del Uruguay, un descenso más sostenido del IPC
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Una sostenida baja de la inflación podría derivar en una mejor tasa para la emisión de un eventual nuevo bono global en pesos.
Si se compara el título a 10 años con el anterior, licitado en julio de 2023, el descenso de la tasa es notorio, llegando a 1,75 puntos porcentuales con respecto al 9,75% de ese entonces. Uno de los factores principales detrás de ese escenario puede ser la baja de la inflación y la convergencia de sus expectativas.
El economista e integrante del Consejo Fiscal Asesor (CFA), Ignacio Umpiérrez, se hizo eco de esta lectura y agregó que un beneficio adicional de esta estabilidad inflacionaria es que se dio “un ahorro de intereses de varios millones de dólares que pueden destinarse a otros fines con mayor rentabilidad social”.
Entre los efectos positivos, Umpiérrez indicó a través de su cuenta de X que la situación “abre la puerta a una mayor desdolarización de la deuda”, algo en lo que pretende avanzar el Banco Central del Uruguay (BCU), mientras que también permite eventualmente emitir “nuevas referencias a mayor plazo”.
Al mismo tiempo, destacó que la reapertura del bono global en dólares a 2037 “continúa evidenciando un spread soberano muy bajo”, valorando que hubo “una reducción sustantiva en los últimos años, cercana a 100 puntos básicos, que ha permitido amortiguar a la mitad el alza de tasas a nivel global post pandemia”.
La inflación y una oportunidad a futuro para los bonos
Para el economista, la consolidación de la desinflación supone oportunidades para “una reducción adicional hacia el 3%” y sostuvo que eso podrá avalar emisiones “a tasas nominales en moneda doméstica aún menores, alrededor del 6-7%”, en sintonía con lo que ocurre con Chile y Perú.
Con un IPC que está por debajo del rango de tolerancia del 6% y lleva dos meses por debajo del objetivo del 4,5%, el BCU podría avanzar hacia la neutralidad de la política monetaria. Así, la tasa de referencia que hoy está en 8,25% tendería a la baja en los próximos meses.
De esta manera, varios expertos aseguran que están dadas las condiciones para reducir la meta en hasta 1,5 puntos porcentuales, hasta el 3%, un valor más alineado con el de los países en desarrollo.


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