La baja de la inflación en marzo hasta el 2,94% interanual sorprendió, y no necesariamente para bien, al caer por debajo del rango meta establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU); sin embargo, este comportamiento estaría lejos de ser una tendencia que permita hablara de “una baja sustantiva”.
La baja en la inflación en marzo fue un "dato puntual" antes que una "tendencia"
Desde el Centro de Estudios para el Desarrollo señalaron que la variación del IPC estuvo influenciada por una caída en la comercialización de frutas y verduras.
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La inflación perforó el rango de tolerancia del BCU al caer hasta el 2,94% interanual
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La inflación se acelera y proyectan su regreso al centro del rango de tolerancia
La baja en la inflación en marzo fue un "dato puntual" antes que una "tendencia".
La actualización del Instituto Nacional de Estadística (INE) respecto del Índice de Precios del Consumo (IPC) consolidó en números un temor que viene gestándose hace algunos meses en el equipo económico: ya no solo el guarismo se alejó del 4,5% objetivo de la política monetaria —y respecto del cual están establecidas las proyecciones de gasto e ingresos del Estado para el quinquenio actual—, sino que incluso cayó del 3% piso del rango de tolerancia.
Sin embargo, el dato de inflación de marzo no sería una tendencia que habilite hablar de una “baja sustantiva”, sino que habría sido fuertemente influenciado por cuestiones puntuales que, en abril, podrían verse contrarrestadas y hasta revertirse.
Un dato puntual que influyó en la inflación
Así lo señaló el economista jefe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Ramiro Correa, en diálogo con Radio Monte Carlo.
“Este dato de inflación tan bajo está fuertemente influenciado por el componente de frutas y verduras que tuvo una caída importante en marzo, un -4,04%, y esto obviamente empuja todo el indicador a la baja. Por lo tanto, hay que tener cuidado a la hora de hablar de una baja sustantiva de la inflación: más bien, yo lo tomaría como un dato puntual y no de tendencia”, señaló.
En ese sentido, apuntó también la inflación subyacente, ”que es más como el núcleo inflacionario, la inflación más real porque saca los datos de frutas y verduras, que son muy volátiles, así como los precios administrados o tarifados, está dando 3,73% en los 12 meses acumulados a marzo”: “En realidad, en vez de bajar, se acelera respecto al mes pasado”, enfatizó, respecto del guarismo previo que ubicó el indicador en un 3,35% interanual el cierre de febrero.
“O sea que, en realidad, si uno mira el núcleo inflacionario, que es lo que termina definiendo el ritmo de la inflación, tenemos un aumento considerable del mes anterior a este. Por lo tanto, es un dato que hay que tratarlo con mucho cuidado”, insistió Correa.
La expectativa por el impacto de los combustibles en la inflación
Sumado a este análisis del economista jefe del CED respecto a la imposibilidad de hablar de una tendencia en la fuerte baja de la inflación, Correa también apuntó a la suba de los combustibles del 7% que se implementó desde el 1° de abril, a raíz de los considerables aumentos en el petróleo internacional por la guerra en Medio Oriente.
Al respecto, sostuvo que “uno esperaría que, justamente, este shock de los combustibles va a impactar”, a la vez que consideró probable un nuevo aumento en los precios máximos de venta en los surtidores a partir de mayo, en consecuencia del comportamiento de las referencias internacionales y el tope que estableció el gobierno para los incrementos en el mercado interno.
“Por lo tanto, la inflación tendería a aumentar”, afirmó, y agregó que también influirá el comportamiento del dólar, que se mantiene en la franja de los 40 pesos cuando, dos meses atrás, oscilaba en los 37 pesos. “Esos son dos importantes fuerzas que van hacia un alza de la inflación”, insistió, aunque aseguró que ello no llevará a un “descontrol inflacionario”, sino que llevaría el indicador a un punto más cercano al objetivo del BCU.


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