12 de marzo 2026 - 19:04

Las expectativas de inflación a dos años coinciden con las del Banco Central del Uruguay

Con una inflación de 3,11% en febrero, la más baja en casi 70 años, el BCU bajó la tasa de política monetaria 75 puntos básicos en marzo.

En febrero la inflación cerró en 3,11%, por debajo de lo esperado. En ocho de las diez categorías del IPC los precios subieron menos que el mes anterior.

En febrero la inflación cerró en 3,11%, por debajo de lo esperado. En ocho de las diez categorías del IPC los precios subieron menos que el mes anterior.

Foto: Freepik

La inflación cerró febrero en 3,11% anual, por debajo de lo esperado por el mercado y en su nivel más bajo en casi siete décadas, pero lo que más llama la atención es que las expectativas de inflación a dos años, el termómetro que más miran los bancos centrales, convergieron por primera vez en mucho tiempo exactamente sobre la meta.

Analistas económicos y mercados financieros proyectan una inflación de 4,5% para enero de 2028, el valor exacto que el Banco Central del Uruguay (BCU) fijó como objetivo. Las empresas, históricamente más cautelosas en sus proyecciones, estiman un 5,0% para ese mismo horizonte, su mínimo histórico. Es la primera vez que los tres grupos de expectativas se alinean tan cerca del centro del rango de tolerancia al mismo tiempo.

En economía, las expectativas de inflación se autorrealizan: si empresas y trabajadores creen que los precios van a subir poco, negocian salarios con más moderación y fijan precios con menos margen, lo que efectivamente frena la inflación.

33 meses dentro del rango

La inflación lleva 33 meses consecutivos dentro del rango de tolerancia del BCU, fijado entre 3% y 6%. En ese período, el promedio acumulado fue de 4,6%, apenas una décima por encima de la meta de 4,5%. La persistencia del dato dentro del rango es lo que le da credibilidad a las expectativas: los agentes económicos ven que el BCU cumple lo que promete.

El dato de febrero refuerza esa tendencia. Los precios subieron menos en ocho de las diez categorías del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que indica que la desaceleración es generalizada y no se explica solo por factores puntuales. Bajaron alimentos y bebidas, hoteles y paquetes turísticos. Subió el servicio doméstico. Tanto los bienes transables, los que dependen del tipo de cambio, como los no transables, los que dependen de la dinámica interna, muestran menor ritmo de aumento.

El BCU baja la tasa y consolida el giro expansivo

Con ese cuadro sobre la mesa, el BCU recortó en marzo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 75 puntos básicos, llevándola a 5,75% anual. La decisión fue respaldada por cuatro factores: la inflación más baja de lo esperado, las expectativas alineadas con la meta, una actividad económica más débil de lo anticipado y un contexto internacional incierto.

El recorte consolida una política monetaria en modo expansivo: el BCU ya no necesita tasas altas para contener la inflación y puede usar el margen para estimular una economía que muestra señales de desaceleración. El desafío ahora es mantener las expectativas ancladas mientras baja el costo del dinero, un equilibrio delicado que los mercados van a monitorear de cerca.

Una inflación de 3,11% en un país que históricamente convivió con tasas de dos dígitos no es un número más. Es el resultado de más de dos años de política monetaria consistente, coordinación con la política fiscal y fundamentalmente de expectativas que empezaron a creerle al BCU.

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