La tensión entre el gobierno del Frente Amplio (FA) y el PIT-CNT ha escalado en los últimos días por las diferencias respecto de la Rendición de Cuentas y la modificación del régimen de las AFAP; pero, ahora suma un nuevo elemento al recelo de la central sindical con la gestión: la negociación con Estados Unidos para recibir cubanos deportados.
Apenas se conoció la noticia de que Uruguay negocia con la administración de Donald Trump la posibilidad de recibir en el país a ciudadanos cubanos deportados, en el marco de la estricta política migratoria estadounidense, las repercusiones no tardaron en hacerse oír, mayormente de descontento, tanto entre las filas del oficialismo como de la oposición. Ahora, es desde el sector sindical que se expresó el rechazo a una medida que, según Cancillería, todavía no está definida en ninguno de sus aspectos.
"Uruguay no debería ser cómplice de la violación de los derechos humanos en Estados Unidos”, consideró el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, en diálogo con la diaria. Su lectura de la situación tuvo lugar en la previa del acto de inauguración de las celebraciones por los 60 años del congreso fundacional de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), aunque aseguró que todavía no fue tema de debate en el ámbito sindical.
El eventual acuerdo con Estados Unidos, una violación de los derechos humanos
En ese sentido, Abdala sostuvo que la política de deportaciones de Trump apunta también a "gente que tiene mucha antigüedad en la sociedad" y tiene "una dosis importante de racismo, con una dosis importante de intolerancia”. "Viola, según distintos ámbitos, incluso judiciales de los propios Estados Unidos, los derechos humanos”, sostuvo.
Por eso, para el presidente de la central sindical, que Uruguay forme parte de dicho esquema de deportación —aunque más no sea como final receptor de los ciudadanos expulsados del territorio estadounidense— lo convertiría en un "cómplice" de la violación de derechos.
“Tenemos que ser siempre muy celosos de nuestra autodeterminación, de nuestra soberanía democrática, de una línea histórica en Uruguay, desde el punto de vista de nuestras relaciones internacionales, como país chico que somos, de manejarnos con el derecho internacional, de manejarnos con los derechos humanos”, consideró, e insistió en que “nunca” se debe ser “cómplices de estas aberraciones que están a la moda”.
Para el representante sindical, el gobierno debería tener “otro tipo de conductas en el plano internacional” y, por ejemplo, no participar "en cónclaves macartistas que acusan a una parte de nuestra democracia de terrorismo", en referencia a la recientes declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sobre el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T).
El malestar dentro del mismo Frente Amplio
Este rechazo a la negociación en curso entre el gobierno y su contraparte estadounidense también se dio al interior mismo del Frente Amplio. Sobre todo, porque se enteraron a través de la publicación de The New York Times que hizo públicas las conversaciones entre ambas administraciones.
En ese sentido, y si bien desde la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa) resolvieron hacer un pedido de informes al Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE) antes de avanzar en un análisis más profundo de la situación, uno de sus integrantes expresó, a través de redes sociales, su profundo descontento con la iniciativa. Asimismo, sostuvo que "diálogo abierto" es un “lindo eufemismo para definir la política exterior del gobierno uruguayo consumando su entrega y claudicación total frente al Imperio Yankee y el régimen de Trump”.
Otro detractor interno fue el senador del Partido Socialista (PS), Gustavo González, que expresó su rechazo. “Lo tomo mal porque todo lo que venga de Marco Rubio hay que leerlo 100 veces", consideró, apuntado contra el secretario de Estado de la administración Trump. "Es un hombre beligerante que apuesta a la guerra y a la represión. Y además, detrás de esto está la ICE, que es el organismo de Estados Unidos que se encarga de los migrantes y que generó la mayor represión de los últimos 20 años a migrantes hace unos meses atrás, con muertos incluidos”, agregó.
Si bien sostuvo que Uruguay debe tener "las fronteras abiertas para todos los que quieran venir", "otra cosa es el deportado", que "viene porque lo mandan". “Me parece que sería un mal paso. Espero que lo estudie el gobierno, hay un organismo que asesora al gobierno y espero que el asesoramiento sea que no”, insistió el senador del oficialismo.