La visita del presidente de la República, Yamandú Orsi, a un portaaviones estadounidense generó una fuerte polémica política y sindical, luego de que el PIT-CNT rechazara públicamente la decisión por considerarla contraria a los principios de paz y, además, potencialmente violatoria de la Constitución.
Yamandú Orsi enfrentó críticas de sus aliados y la oposición tras abordar portaaviones de guerra estadounidense
El PIT-CNT acusó al mandatario de ignorar al Parlamento al permitir la presencia de naves militares extranjeras sin la debida autorización constitucional.
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La presencia de Orsi en la cubierta del USS Nimitz fue interpretada por el PIT-CNT como una señal contradictoria con la tradición diplomática del país.
El hecho ocurrió durante el fin de semana, cuando Orsi abordó el portaaviones USS Nimitz, que se encontraba navegando cerca de la costa uruguaya. La visita se realizó junto al embajador de Estados Unidos, Lou Rinaldi, el canciller Mario Lubetkin y autoridades militares estadounidenses, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y el recrudecimiento de la presión de Washington sobre Cuba.
En un comunicado, el PIT-CNT expresó su "rechazo" a la decisión presidencial, al entender que contradice la tradición histórica del país en materia de política exterior. La central sindical sostuvo que la visita se da en un momento en que Estados Unidos incrementa sus amenazas sobre Cuba, lo que agrava la lectura política del gesto.
El documento también planteó un cuestionamiento jurídico, al señalar que la presencia de una aeronave militar extranjera en territorio nacional requeriría autorización parlamentaria. En ese sentido, el sindicato afirmó que la acción del presidente podría implicar una vulneración de la Constitución.
Además, el PIT-CNT recordó que Uruguay suscribió en 2014 una declaración en el marco de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que establece a América Latina y el Caribe como zona de paz y libre de armas nucleares, y sostuvo que este tipo de acciones se alejan de ese compromiso.
Repercusiones políticas y contexto internacional
Las críticas no se limitaron al ámbito sindical. Desde la oposición, el senador del Partido Nacional (PN), Sebastián Da Silva, calificó el episodio como una "vergüenza" y también cuestionó la legalidad del procedimiento, al considerar que no se cumplieron los requisitos institucionales correspondientes.
La visita se dio en paralelo a una intensificación del conflicto en Medio Oriente y a un endurecimiento de la política exterior estadounidense, lo que refuerza el carácter sensible del episodio en términos diplomáticos. El portaaviones USS Nimitz, en servicio desde 1975, ha participado en operaciones militares en escenarios como Irak y Afganistán, lo que también alimenta el debate sobre el simbolismo de la presencia de este tipo de estructuras militares en la región.
Tensión con aliados y señal política
El episodio resulta especialmente relevante porque ocurre pocos días después de que Orsi participara del acto del 1° de mayo junto al PIT-CNT y compartiera actividades con dirigentes sindicales, lo que evidenciaba una relación cercana entre el gobierno y la central.
La reacción del movimiento sindical introduce así un foco de tensión inesperado dentro del bloque político y social que respalda al gobierno, en un tema que combina exterior, legalidad y posicionamiento ideológico.
Respuestas del gobierno
El propio presidente Orsi sostuvo que la visita refleja la "buena relación" de años entre Uruguay y Estados Unidos y aseguró que no implica un cambio de política exterior. En declaraciones a Canal 5, Orsi describió al portaaviones como una "tecnología y una forma de concebir la defensa bastante diferente" a la uruguaya, y enfatizó que la jornada fue el resultado del "diálogo permanente y de intercambio" entre ambos países.
El artículo 85 establece que la Asamblea General debe autorizar el ingreso de fuerzas extranjeras al país. Este mandato exige trámite parlamentario previo ante visitas militares, en contraste con la operación en que participó Orsi, que no contó con el permiso formal. Sin embargo, desde el gobierno sostuvieron que se trató de una visita logística y no una cuestión militar.


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