30 de julio 2026 - 16:07

El posible acuerdo con Estados Unidos por los deportados cubanos suma tensiones en el Frente Amplio

El gobierno negocia con la administración Trump para recibir ciudadanos cubanos deportados, algo que no cayó bien en la fuerza política.

El posible acuerdo con Estados Unidos por los deportados cubanos suma tensiones en el Frente Amplio.

El posible acuerdo con Estados Unidos por los deportados cubanos suma tensiones en el Frente Amplio.

El Frente Amplio (FA), como fuerza política, vuelve a mostrar diferencias con las acciones llevadas a cabo por el gobierno, esta vez en torno a las negociaciones que lleva a cabo el Poder Ejecutivo con la administración de Estados Unidos para recibir ciudadanos cubanos deportados en un momento delicado en la relación bilateral.

Las tensiones entre la gestión y la fuerza política dentro del Frente Amplio vienen evidenciándose desde, prácticamente, el principio del gobierno, con choques entre las políticas pretendidas por la coalición de izquierda y las líneas de acción efectivamente impulsadas desde la administración encabezada por el presidente Yamandú Orsi. Ciertamente, la relación con Estados Unidos también con respecto a Cuba —ha sido un punto de discordias que, luego de que trascendiera la negociación en curso entre ambos países, parece haberse profundizado.

Es que, según trascendió en las últimas horas, el gobierno conversa con la administración de Donald Trump la posibilidad de recibir migrantes cubanos deportados del territorio estadounidense; en principio, dentro de un "diálogo abierto" que se da desde hace meses, pero un momento particular de las relaciones bilaterales y con la oportunidad de poner sobre la mesa una reducción del arancel del 12,5% impuesto recientemente sobre las exportaciones locales.

Los cuestionamientos del Frente Amplio

Si bien fuentes de Cancillería confirmaron a Ámbito que no hay nada concreto y que se trata de las mismas conversaciones que Estados Unidos mantiene con varios países de la región —en el marco de su política migratoria restrictiva—, la noticia publicada originalmente por The New York Times no fue bien recibida en la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa), quienes ni siquiera estaban enterados de dicha negociación.

Según informó el semanario Búsqueda, el grupo resolvió hacer un pedido de informes sobre el asunto al Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE) antes de avanzar en el análisis más profundo de la cuestión. De todos modos, uno de los integrantes de la comisión utilizó sus redes sociales personales para expresar su desacuerdo con la iniciativa, y consideró que "diálogo abierto" es un “lindo eufemismo para definir la política exterior del gobierno uruguayo consumando su entrega y claudicación total frente al Imperio Yankee y el régimen de Trump”.

Otro detractor interno de la negociación con Estados Unidos fue el senador del Partido Socialista (PS), Gustavo González, que expresó su rechazo. “Lo tomo mal porque todo lo que venga de Marco Rubio hay que leerlo 100 veces", consideró, apuntado contra el secretario de Estado de la administración Trump. "Es un hombre beligerante que apuesta a la guerra y a la represión. Y además, detrás de esto está la ICE, que es el organismo de Estados Unidos que se encarga de los migrantes y que generó la mayor represión de los últimos 20 años a migrantes hace unos meses atrás, con muertos incluidos”, agregó.

Si bien sostuvo que Uruguay debe tener "las fronteras abiertas para todos los que quieran venir", "otra cosa es el deportado", que "viene porque lo mandan". “Me parece que sería un mal paso. Espero que lo estudie el gobierno, hay un organismo que asesora al gobierno y espero que el asesoramiento sea que no”, insistió el senador del oficialismo.

El rechazo a la negociación con Estados Unidos también llegó desde la oposición

Más allá del descontento en las propias filas del Frente Amplio, el desacuerdo a la posibilidad de que Uruguay también encontró voces en la oposición. De hecho, el diputado del Partido Colorado (PC) Felipe Schipani consideró que se trata de "toda una contradicción para quienes hacen del antiimperialismo una bandera, pero estarían dispuestos a avalar una política migratoria tan cuestionada como esta".

"Si se confirma, el Frente Amplio volvería a hacerle el trabajo sucio a Estados Unidos. Primero fueron los presos de Guantánamo. Ahora serían los deportados cubanos", agregó.

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