La Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) alertó ante la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados respecto a la compleja situación que atraviesa el sector, y responsabilizó de, al menos, una parte de las dificultades a las exportaciones de ganado en pie, la "válvula de escape" de las posibilidades para el rubro.
La industria frigorífica atraviesa, desde ya hace un tiempo, un momento de extrema complejidad: mientras el endeudamiento del sector crece, la faena se encuentra en niveles históricamente bajos y la irregularidad de la actividad afecta, principalmente, a los trabajadores, con un alto número en seguro de paro y la falta de estabilidad laboral.
Con este telón de fondo, la CIF presentó ante la comisión de Diputados un diagnóstico muy crítico, en el que puso foco en la compresión de márgenes, la capacidad ociosa de las plantas y el impacto económico y laboral que, según sostuvieron ante los legisladores, genera la exportación de ganado en pie.
Cifras rojas para los frigoríficos por la exportación de ganado en pie
Según la presentación realizada por la gremial, la cual consignó Informe Tardáguila, la industria cuenta con capacidad para faenar 3,2 millones de bovinos, pero en 2025 procesó apenas 2,4 millones de cabezas. Esto significó una utilización del 76% de su capacidad instalada, en un contexto en el que la cantidad de plantas activas cayó de 32 en 2024 a 24 en mayo de este año.
Detrás de estas cifras, uno de los principales factores responsables señalados por la CIF es la exportación de ganado en pie. En ese sentido, la cámara apuntó que, durante el año pasado, salieron del país 371.210 cabezas sin procesar, no solo el mayor volumen de los últimos años, sino también una cantidad que equivale a la faena promedio anual de tres plantas.
Frente a esto, plantearon que la actividad exportadora está funcionando como una "válvula de escape": cada animal que se va vivo representa entre 1,3 y 2 jornales industriales, lo que significa, asimismo, una pérdida de 36,2 millones de dólares en conceptos de salarios y cargas sociales.
En contrapartida, la CIF presentó una simulación realizada por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) que dio cuenta de un impacto potencial de 1.200 millones de dólares adicionales al Producto Interno Bruto (PIB) si el volumen de ganado exportado se industrializara localmente. También planteó que se generarían 76,5 millones de dólares más en términos de recaudación, así como unos 1.500 puestos de trabajo.
Luces amarillas en términos sanitarios
Por otra parte, la CIF también abordó el riesgo que implica perder el acceso a mercados por problemas de inocuidad, sobre todo porque Uruguay exporta el 80% de lo que produce y solo tres destinos —Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y China— concentran el 85% de los productos.
Ante ese escenario, el sector reclamó avanzar en medidas pendientes, entre ellas la llamada "receta verde", que exigiría supervisión veterinaria en la aplicación de garrapaticidas, y la creación de un fondo de contingencia del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para cubrir pérdidas por positivos en planta.
En esa línea, destacaron como logro la aprobación de un sistema de sanciones más estricto para productores infractores.