La participación de los salarios en el Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay se mantendría prácticamente estancada durante 2026, pese a las perspectivas de crecimiento del empleo y de recuperación del salario real, según las proyecciones del Instituto Cuesta Duarte, que anticipan una mejora marginal en la distribución del ingreso en un contexto de menor dinamismo de la actividad económica.
La participación de los salarios en el PIB se estancaría este año pese a la mejora del empleo
El Instituto Cuesta Duarte prevé un leve aumento de la masa salarial, aunque su peso en la economía prácticamente no cambiaría.
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La participación de los salarios en el PBI en 2025 fue del 40,7%.
El informe La participación de la masa salarial en el producto 2025 señala que la evolución esperada de los ingresos laborales permitiría incrementar la masa salarial durante este año. Sin embargo, el avance sería moderado y no alcanzaría para modificar sustancialmente la proporción de la riqueza generada que corresponde a los trabajadores asalariados.
Las perspectivas para 2026 se conocen después de que la participación salarial registrara una nueva disminución durante 2025, cuando la masa salarial creció un 0,7%, por debajo de la expansión del PIB, que alcanzó el 1,8%. Como resultado, los salarios representaron el 40,7% del producto, con una caída relativa del 1% respecto al año anterior.
El menor crecimiento económico favorecería una leve recuperación
Las proyecciones del Instituto Cuesta Duarte apuntan a un incremento de la masa salarial durante 2026, impulsado por dos factores: una mayor cantidad de trabajadores asalariados y una mejora de los salarios reales. No obstante, el informe advierte que la recuperación de la participación salarial sería limitada, incluso en un escenario en el que los ingresos laborales crezcan por encima de la actividad económica.
En este sentido, el menor dinamismo previsto para el PIB aparece como uno de los principales factores que permitirían una mejora relativa de la participación de los trabajadores en el producto. Esto implica que un eventual incremento del peso de los salarios en la economía no respondería exclusivamente a una expansión significativa de los ingresos laborales, sino también a un crecimiento más moderado de la riqueza generada.
De acuerdo con las estimaciones del instituto, la participación salarial podría aumentar levemente durante 2026, aunque tampoco se descarta que permanezca prácticamente sin modificaciones respecto al nivel alcanzado en 2025.
Los salarios crecieron menos que la economía durante 2025
El desempeño del último año cerrado constituye el punto de partida para las proyecciones de 2026 y muestra las dificultades de la masa salarial para acompañar el crecimiento de la actividad económica. Durante 2025, el salario real aumentó un 1,1%, mientras que la cantidad de trabajadores asalariados registró un incremento del 0,2%.
Sin embargo, la mejora de ambos indicadores estuvo parcialmente compensada por una disminución del promedio de horas trabajadas, que cayó un 0,5% respecto al año anterior. Como consecuencia, la cantidad total de horas de trabajo asalariado retrocedió un 0,4%, lo que limitó el crecimiento de la masa salarial al 0,7%.
Ese incremento resultó inferior a la expansión del PIB, que alcanzó el 1,8%, y provocó una reducción de la participación de los salarios en el conjunto de la economía. De esta manera, aunque los trabajadores registraron una mejora de su poder adquisitivo, el crecimiento de los ingresos salariales en términos agregados no acompañó el ritmo de expansión de la actividad.
La distribución del ingreso continúa sin recuperar terreno
La participación de la masa salarial en el PIB se ubicó en el 40,7% durante 2025, un nivel similar al registrado en 2019 y que refleja las dificultades para consolidar una recuperación sostenida del peso de los ingresos laborales. El informe también señala que, pese a la mejora acumulada del salario real y del empleo asalariado durante las últimas décadas, la participación de los trabajadores en el producto permanece por debajo de los niveles registrados a fines de los años noventa.
En particular, la proporción de la masa salarial en el PIB se encuentra un 12% por debajo de la correspondiente a 1998, aunque durante ese período tanto la cantidad de asalariados como su poder adquisitivo registraron incrementos. Esta evolución evidencia que el crecimiento de los ingresos laborales no necesariamente se traduce en una mayor participación de los salarios en la riqueza generada, especialmente cuando la actividad económica avanza a un ritmo superior.
En ese escenario, las perspectivas para 2026 anticipan una recuperación apenas marginal, condicionada por la evolución del empleo, los salarios reales y el crecimiento económico, sin señales de un cambio significativo en la distribución del producto entre los trabajadores asalariados y el resto de los ingresos de la economía.

