El dólar en Uruguay no logra recuperarse por encima de los 38 pesos, si bien la última jornada logró remontar algunos centavos, cortando una racha de dos caídas consecutivas. Mientras tanto, las monedas emergentes siguen fortaleciéndose, en contrapartida al debilitamiento global de la divisa estadounidense.
Las monedas emergentes se siguen fortaleciendo y el dólar no logra repuntar
La política monetaria en Estados Unidos ya no parece ofrecer una solución al debilitamiento del dólar y los inversores apuestan a las divisas de mercados emergentes.
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Leve alza del dólar, que sigue lejos de los $38
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El dólar cayó un 0,57% en su segunda jornada consecutiva a la baja
El 19 de julio fue la última vez que el dólar estuvo por encima de los 38 pesos, y desde entonces no logra volver a aquella franja que tanto le costó conseguir tras un junio con valores históricamente bajos. Sin embargo, gracias a algunas subas —y luego de un buen comienzo de mes a nivel de apreciación del tipo de cambio—, todavía mantiene un saldo positivo del 0,72% en julio.
En este sentido, al cierre de la jornada de ayer presentó una suba del 0,09% y alcanzó una cotización de 37,676 pesos, según los datos del Banco Central del Uruguay (BCU). Así y todo, en lo que va del año, el retroceso del tipo de cambio es del 5,98%; mientras que a nivel interanual la caída ya acumula un 9,2%.
Las monedas de mercados emergentes, cada vez más fuertes
El dólar en Uruguay no es el único que no logra apreciarse, a pesar de los esfuerzos por mejorar el tipo de cambio y, con él, la competitividad de la economía del país frente a sus principales competidores en el exterior. Basta con mirar cerca, a Brasil, para advertir un escenario similar en cuanto al fortalecimiento de la moneda local, incluso con un crecimiento más desarrollado.
Es así que en la jornada del lunes, el dólar cerró en su valor más bajo en 15 meses en el país norteño, con una caída del 0,98% que lo dejó en una cotización de 4,7328 reales. Una situación parecida en términos temporales vivió el país cuando, en junio, el dólar tuvo la mayor caída mensual en 16 meses y la competitividad marcó su 15° retroceso consecutivo; lo mismo que ocurrió a nivel global, cuando el 12 de julio también cayó a su mínimo en 15 meses.
Esto sucede porque la divisa estadounidense a nivel global muestra un debilitamiento, sobre todo en pos de las monedas emergentes, que no parece tener una vía de escape hacia ningún lado: de hecho, los mercados esperaban una pausa en la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) que hiciera menos atractivo al dólar —en tanto se dejaba de aumentar el costo del dinero— y que, por lo tanto, los inversores comenzaran a optar por alternativas más interesantes en los países emergentes.
Sin embargo, con la suba de las tasas anunciada ayer y la posibilidad importante de que, en lo que queda del año, haya un nuevo incremento, no sucederá lo contrario respecto del tipo de cambio. Esto se debe a que la política monetaria —sin grandes efectos en la inflación del país norteamericano— acerca cada vez más a una de las economías más relevantes del mundo a una recesión. Frente a esto, los operadores mantienen la aversión al riesgo y apuestan por las monedas emergentes como, por ejemplo, el real —cuya cotización el peso tiende a seguir por la estrecha relación entre ambas economías.


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