8 de diciembre 2023 - 09:51

Lo que dejó la cumbre del Mercosur para el gobierno uruguayo

Con buenas señales y pocos resultados concretos, la delegación uruguaya que viajó a Río de Janeiro ve el inicio de una nueva etapa en las relaciones del bloque regional.

El balance general de la delegación uruguaya respecto de la cumbre del Mercosur es positiva.

El balance general de la delegación uruguaya respecto de la cumbre del Mercosur es positiva.

El presidente Luis Lacalle Pou participó ayer de la LXIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur que dio lugar al traspaso de la presidencia pro témpore de Brasil a Paraguay y, como ya es habitual del mandatario, aprovechó su momento de intervención para insistir en la importancia que tiene la posibilidad de una mayor apertura comercial al mundo para Uruguay. La delegación regresa con buenas sensaciones, aunque con pocos resultados concretos.

La insistencia en la flexibilización del Mercosur fue el eje sobre el cual giró, para sorpresa de nadie, el discurso de Lacalle Pou frente a sus pares en la cumbre que, además de ser escenario de despedida para el presidente argentino Alberto Fernández —cuyo mandato termina el 10 de diciembre—, también recibió a Bolivia como miembro pleno del bloque.

Por supuesto, dentro de ese marco general, la relación con China tuvo su momento protagónico. Por una parte, así lo había prometido el mandatario en su reunión con Xi Jinping hace apenas 15 días atrás: plantear la posibilidad de una cumbre entre el gigante asiático y el bloque sudamericano para seguir cimentando los lazos comerciales y diplomáticos. Por otra parte, el gobierno ve en los cambios de distribución de poderes dentro del grupo regional la posibilidad de avanzar más fuerte en la agenda bilateral.

Así se advirtió, también, en el tono de Lacalle Pou al referirse sobre el tema: “Lo que quiero es que nos digan la verdad no porque se nos engañe, sino que nos digan cuál es la voluntad de los países”, pidió a sus pares respecto de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) hasta el momento trunco con China. Y fue un paso más allá al decir que “todos sabemos que los respectivos servicios exteriores han hablado con China para alertar que no sería bien visto que Uruguay avance bilateralmente. No estoy diciendo nada nuevo”.

El presidente ya había planteado esta posibilidad en ocasiones anteriores por fuera de las reuniones del Mercosur y, si bien su señalamiento fue recibido con reproche en la sala, obtuvo una sorpresiva respuesta por parte de Alberto Fernández, quien durante su momento de intervención, reconoció la actitud cuestionada por Lacalle Pou y admitió que él mismo llamó a China para comunicar que no le parecía correcto el avance unilateral uruguayo para con el país asiático.

De acuerdo a la delegación uruguaya, el comentario del mandatario saliente argentino fue inesperado pero en un “muy buen tono” y sin ánimos de generar un clima de tensión en la cumbre, según informó El País. Y si bien la confesión no mueve la aguja de la política exterior del Mercosur, sí es una señal para el gobierno que, ante el cambio de mando en el país vecino, puede ver menos trabas en su avance en el TLC.

Una relación estrecha con Brasil

Otro punto importante en el discurso de Lacalle Pou fue resaltar los logros obtenidos en la relación con Brasil, cuyos resultados más concretos son la inauguración del Aeropuerto binacional de Rivera el próximo lunes 11 y la próxima licitación de la Hidrovía en Laguna Marín. “Con satisfacción quiero decir que vamos a estar cumpliendo con la palabra empeñada”, señaló en la reunión respecto de los compromisos asumidos con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante su visita a Uruguay en enero.

En contrapartida, la delegación uruguaya advirtió que Brasil ratificó una vez más la proactividad en temas económicos y de desarrollo de infraestructura durante la cumbre en Río de Janeiro, según confirmaron fuentes de Cancillería a El País. “Fueron a los bifes económicos”, resumió uno de los jerarcas uruguayos que acompañó a Lacalle Pou.

Singapur y Unión Europea

El TLC firmado con Singapur, el primero de la historia del Mercosur con un país de Asia-Pacífico, fue la joya de la corona de una cumbre que, más que resolutiva, pareció ser el paso de entrada a una nueva época en las relaciones internas del bloque regional.

Señalado como “un acuerdo moderno, de última generación" por el canciller Omar Paganini, el documento aborda temas relacionados con el comercio digital, a los derechos de propiedad intelectual, al desarrollo sostenible, a la movilidad de las personas, y a la transparencia, entre otros asuntos.

Los países del Mercosur eliminarán un 95,8% de los aranceles de importación que soportan actualmente los productos de Singapur, lo que supone un 90,8% de lo importado desde la nación asiática.

La rápida resolución de este acuerdo con Singapur, cuyas primeros sondeos comenzaron en el año 2018, contrasta con las demoradas negociaciones con la Unión Europea, las cuales llevan más de dos décadas sin mostrar avances notorios.

Al respecto, y en medio de un escepticismo cada vez más grande en cuanto a la posibilidad de firmar el tratado, el Mercosur emitió un comunicado firmado por todos los presidentes del bloque en el cual reconocieron “avances considerables” con Europa en relación al acuerdo de libre comercio.

“Las negociaciones continúan con la ambición de concluir el proceso y alcanzar un Acuerdo que sea mutuamente beneficioso para ambas regiones y que responda a las demandas y aspiraciones de sus respectivas sociedades”, indicó el comunicado, que por último señaló que “ambas partes esperan alcanzar prontamente un acuerdo”.

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