18 de septiembre 2026 - 08:18

Más allá de la sequía y el dólar: las claves detrás de la caída del PIB y las exportaciones

Además del impacto del agro, la economía enfrenta factores estructurales de competitividad, baja rentabilidad e inversión y tensión en las cuentas públicas.

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Qué hay detrás de la caída del PIB reflejada por el informe del Banco Central del Uruguay.

La caída de la economía en el segundo trimestre volvió a poner sobre la mesa el debate por el tipo de cambio y la competitividad, en un momento en que sectores del agro cuestionan el nivel del dólar, pero el retroceso parece tener una explicación de corto plazo en el impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria, pero cuando la mirada se extiende más allá del trimestre, el problema pasa a ser la falta de rentabilidad para producir e invertir.

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El PIB cayó 0,5% interanual en el segundo trimestre y la actividad se contrajo 0,8% en términos desestacionalizados. Al mismo tiempo, las exportaciones bajaron 3,9% y las importaciones aumentaron 7,8%. El sector Agropecuario, Pesca y Minería fue el principal lastre, con una caída de 22,2%.

En dialogo con Ámbito, Nazareno Sánchez, coordinador del Centro de Estudios Etcétera, dijo que el primer punto es separar el resultado puntual del segundo trimestre de los problemas estructurales de competitividad que tiene Uruguay. "Los datos de Cuentas Nacionales no sugieren que la contracción del segundo trimestre esté vinculada al tipo de cambio, sino principalmente al impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria", sostuvo.

Sánchez expresó que la caída del agro fue suficiente para explicar más que la totalidad del retroceso del PIB, mientras que, excluyendo ese sector, el resto de la economía habría mostrado un crecimiento de alrededor de 1,3%. Por eso, consideró que "la caída no se extendió al conjunto de la actividad". La misma explicación aparece al mirar las exportaciones, ya que para Sánchez, la baja de las ventas externas responde en buena medida al mismo shock productivo: hubo menores colocaciones de soja y, en un contexto de menor faena, también de carne.

Los componentes estructurales de la competitividad

El economista marcó además una diferencia dentro del sector externo. Mientras los bienes sufrieron el impacto de la menor producción agropecuaria, las exportaciones de servicios crecieron, impulsadas por el turismo y por una mayor llegada de visitantes desde Brasil.

Para Sánchez, por lo tanto, el dato de exportaciones tampoco permite concluir que el tipo de cambio sea el principal responsable del deterioro, sino que la caída de las ventas externas está vinculada en buena medida por una menor disponibilidad de producción para colocar en los mercados internacionales. En ese sentido, fue explícito: "Tipo de cambio y competitividad no son sinónimos".

Para Sánchez, la capacidad de Uruguay para competir depende también de la productividad, los costos de producción, la infraestructura, la inserción internacional y las condiciones para la inversión. "Un tipo de cambio más alto puede aliviar transitoriamente a algunos sectores, pero no sustituye las mejoras en esos determinantes, que son los que sostienen la competitividad en el tiempo", afirmó.

El impacto de la falta de rentabilidad

Desde el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Nicolás Vidal, coincidió con el diagnóstico sobre el impacto de la sequía, pero puso el foco en lo que ocurre detrás del dato trimestral.

"Esta caída desestacionalizada no sorprende", señaló y aclaró que el factor climático ya podía anticiparse a partir de variables como la cosecha, la producción y las exportaciones, destacando particularmente el caso de la soja. Según los datos que maneja Ceres, las exportaciones del cultivo pasaron de prácticamente 1.000 millones de dólares entre enero y agosto de 2025 a 546 millones de dólares en el mismo período de este año.

"Creo que ese dato no se puede aislar, es sumamente importante y es lo que explica en gran medida la caída de las exportaciones", sostuvo Vidal. Pero también coincidió con Sánchez en que el resultado exportador no puede atribuirse exclusivamente al tipo de cambio. "Sacando, por así decirlo, la soja, las exportaciones tienen un crecimiento”, afirmó. Ante la pregunta sobre el atraso cambiario como principal problema para las exportaciones uruguayas, Vidal marcó una diferencia: "Claramente es una variable que incide, pero los temas de competitividad exceden a lo que es el dólar".

Para Vidal, el problema aparece cuando se analiza cuánto cuesta producir en Uruguay frente a los ingresos que generan las distintas actividades. "Cuando miras el último periodo de tasas altas entre 2007-2008 y 2025-2026 que tuvo el Uruguay, hay una brecha entre los ingresos y los costos en diferentes sectores productivos. Por ejemplo, en la carne los ingresos crecieron 2,4; en la leche 2,3; el arroz 1,7; el sector forestal 1,6; la soja 1,4 y en el turismo que también es un sector productivo que exporta 1,2". En esos sectores, Vidal señaló que los costos crecieron en promedio 2,7 veces. Entre los componentes que presionaron sobre los costos mencionó los impuestos, los salarios medidos en dólares, la electricidad y los combustibles.

El economista puso además el foco en la inversión, aunque las Cuentas Nacionales mostraron una recuperación durante el segundo trimestre, pero señaló que el nivel de inversión como porcentaje del PIB lleva años relativamente estable.

Según los datos que presentó Ceres, la inversión se ubica alrededor del 16% del PIB y permanece en niveles similares desde 2015. Para Vidal, el problema se vuelve más evidente cuando Uruguay se compara con otros países de la región y, según sus datos, Paraguay se encuentra en torno al 20% del PIB y Chile cerca del 24%.

Uruguay tiene estabilidad, ¿alcanza para atraer inversión?

Al contrastar el desempeño local con el contexto regional, Vidal advirtió que la tasa promedio de inversión en Uruguay durante la última década no se diferencia de la registrada por Argentina, a pesar de las ventajas institucionales y la estabilidad macroeconómica que ofrece el suelo uruguayo. La misma brecha se observa en la Inversión Extranjera Directa (IED), donde el promedio uruguayo se ubicó en un 0,7% del PIB, sensiblemente por debajo de los niveles superiores al 1,5% captados por sus competidores regionales.

"Esto te habla un poco del clima de negocios, de la confianza de los empresarios y también de otras variables que hacen a que las inversiones vayan porque tienen mayor rentabilidad", afirmó. A este frente interno se suma la exigencia del mercado financiero global, donde el endurecimiento de las tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos encarece el crédito e impone una vara de retorno mucho más alta para justificar la concreción de nuevos proyectos.

"La Fed subió la tasa de referencia del 3,75 al 4% anual. Cuando miramos el costo de financiamiento global, la tasa del bono a 10 años de Estados Unidos (hoy en el 5% en dólares) está en niveles récord para las últimas dos décadas. De hecho, se ubica sustancialmente por encima de los costos registrados incluso durante la crisis financiera de 2008", analizó.

El déficit fiscal y la presión tributaria

Consultado específicamente sobre el déficit fiscal y si puede convertirse en la contracara de una menor inversión y una mayor presión sobre las empresas, Vidal incorporó las cuentas públicas al diagnóstico de fondo. "A mi entender, mucho más allá del dólar, la situación de las finanzas públicas es lo que más te termina afectando”, sostuvo.

El economista explicó que la cuestión fiscal impacta en la rentabilidad a través de la carga tributaria. "La rentabilidad no deja de ser ingresos menos costos. En la medida que vos tenés más costos asociados a lo tributario, tu rentabilidad cae", señaló Vidal y vinculó ese factor con el uso de los regímenes de promoción de inversiones. Según su análisis, determinados proyectos de gran magnitud necesitan beneficios fiscales para alcanzar niveles de rentabilidad que hagan viable su ejecución, y mencionó los regímenes de zona franca y los beneficios de la Comap. "Las inversiones grandes se dan si tienen exoneraciones muy considerables", concluyó.

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