26 de abril 2024 - 10:18

Mientras Uruguay consolida su grado crediticio, ¿cómo les va a otros competidores de la región?

El país viene de una reciente mejora en la nota de crédito por parte de Moody's, pero no es el caso de todos los países vecinos.

Uruguay tiene uno de los mejores escenarios crediticios en la región.

Uruguay tiene uno de los mejores escenarios crediticios en la región.

Foto: Depositphotos

Uruguay avanza en la consolidación de su grado crediticio en las agencias calificadoras más importantes del mundo, con la reciente mejora de la nota por parte de Moody’s como el último ejemplo de ello. En este contexto, el país, que ya se destaca entre sus principales competidores de la región por los menores niveles de spread de deuda soberana, también lo hace por su grado inversor.

El 16 de marzo se conoció la decisión de que Moody’s había concedido a Uruguay una mejora en la calificación crediticia del país, elevándola a Baa1, el equivalente a BBB+. Asimismo, cambió la perspectiva de positiva —que auguraba la mejora— a estable, en tanto considera que el presente económico del cual destacó el cumplimiento continuo de los marcos de política fiscal y monetaria se mantendrán a largo plazo.

Esta mejora se sumó, además, a las de Standard & Poor’s (S&P) en abril del año pasado, cuando mejoró la nota de BBB a BBB+ con perspectiva estable; y a la de Fitch Ratings en junio, que elevó el grado inversor de BBB- a BBB, también con perspectiva estable.

Este, sin embargo, no es el escenario que viven todos los países de la región. El ejemplo más reciente es el de Perú, que el jueves recibió la noticia de que S&P rebajó su calificación crediticia a BBB-, dejándolo a un escalón de quitarle el grado inversor ante las dificultades políticas que enfrenta, aunque mantuvo el panorama en “estable”.

Chile también recibió recientemente una rebaja en la perspectiva crediticia por parte de S&P que, si bien mantuvo la nota en A —la más alta de la región—, pasó de “estable” a “negativa” en octubre debido al débil consenso político en el país. En diciembre, en tanto, Fitch mantuvo la calificación en A- con perspectiva estable, asegurando que los aspectos macroeconómicos tienen una posición “sólida”.

Colombia también tuvo una mala noticia en enero por parte de Standard & Poor’s, cuando la agencia bajó su perspectiva de “estable” a “negativa” —al igual que en Chile—, si bien mantuvo la nota en BB+, debido a un crecimiento económico menor de lo esperado.

El caso de Paraguay es otro positivo en la región, ya que luego de 10 años, S&P elevó la calificación crediticia del país a BB+, el pasado 2 de febrero. La última vez que se había mejorado la nota fue en 2014.

La situación en Argentina y Brasil

Los casos de Argentina y Brasil son más particulares, no solo por la diferencia del tamaño de sus economías respecto de otros países de la región —y Uruguay, por supuesto— sino también por una mayor vulnerabilidad en sus calificaciones de deuda.

En el caso de Brasil, en julio tuvo una mejora de la nota crediticia por parte de Fitch de BB- a BB, gracias a un buen desempeño fiscal y al gran rendimiento macroeconómico logrado con importantes reformas impulsadas por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. En diciembre, en tanto, fue S&P la que elevó el grado de inversor a BB por primera vez en 12 años, y le otorgó la perspectiva estable.

Argentina, por su parte, atraviesa caminos más sinuosos, aunque en marzo recibió también una mejora desde la calificación de Default Selectivo. Así, S&P le devolvió la nota CCC con perspectiva estable, pero todavía continúa con un nivel de confianza muy bajo.

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