25 de marzo 2024 - 08:21

¿Qué obstáculos debe superar Uruguay para subir otro escalón en la nota crediticia?

El país, si bien logró la mejor calificación en su historia, enfrenta desafíos inmediatos para alcanzar el grado inversor A.

Tras la mejora de la nota crediticia, Uruguay tiene margen para subir otro escalón.

Tras la mejora de la nota crediticia, Uruguay tiene margen para subir otro escalón.

Foto: Freepik

La mejora en la nota crediticia por parte de Moody’s Investing llevó a que Uruguay ratifique el grado inversor y el gobierno se jacte de haber conseguido la mejor calificación de la historia, pero a futuro se abre un interrogante: ¿es posible avanzar un nuevo escalón en el corto plazo?

Entre los aspectos positivos, el país logró sostener la nota en lo más duro de la pandemia y cumplió la regla fiscal durante los últimos cuatro años, ratificando un rumbo económico que llevó el riesgo país a ser el más bajo de la región.

Sin embargo, en el horizonte aparecen también dos señales de alerta, ambas en este 2024. Por un lado, es un año electoral y la situación fiscal suele empeorar en la previa a las elecciones; por otro, el plebiscito que impulsa el PIT-CNT contra la reforma de la seguridad social no es bien visto por los agentes económicos y, de prosperar, podría suponer un problema en esta materia.

Los logros en materia económica

El director del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Hernán Bonilla, destacó en diálogo con Ámbito los logros uruguayos. “El primero fue haber no perdido el grado inversor ni bajado la nota durante la pandemia. Luego, fue más positivo haber logrado mejorar en todas las calificadoras importantes”, observó.

Avanzar otro escalón es algo “viable”, según destacó Bonilla, al señalar que “es el país que tiene menos riesgo país de América Latina y el mercado le está reconociendo una posición mejor que la que le dan las calificadoras”. En esa línea, comparó: “Los inversores que ponen plata para comprar deuda hoy en la región le piden la menor tasa de interés porque evalúan que es el país de menor riesgo, a pesar de que otros tienen mejor calificación”.

Para que eso ocurre, el gobierno debe centrarse en tres pilares. “El primero es la regla fiscal, que comenzó a funcionar en 2020 y ordenó el manejo fiscal porque evalúa el resultado de gasto público e ingresos públicos desde el punto de vista estructural, más allá de lo coyuntural”, sostuvo el director del CED.

Como segundo y tercer eje, habló del “tope al gasto que opera anualmente y el tope anual de endeudamiento”. “Eso logró una mejora en la situación fiscal, la baja del riesgo país y que se ahorre medio punto del PIB en pago de intereses”, resaltó.

La importancia de la desdolarización de la deuda

A su turno, el economista de CPA Ferrere, Giuliano Cantisani, destacó a este medio la mejora de la nota, que vinculó a un “proceso de fortalecimiento y mejora de la gestión de la deuda pública que ha venido dando sus frutos”, al recordar que el país recuperó el grado inversor en 2012 y desde entonces nunca lo perdió.

“Para ello fueron claves el canje de deuda a la salida de la crisis y la creación de la Unidad de Gestión de Deuda dentro del MEF en 2005, lo cual profesionalizó e institucionalizó la gestión de la deuda”, analizó.

Cantisani coincide en que “hay espacio para seguir mejorando” y propuso como eje clave “avanzar con la desdolarización de la deuda”, al expresar: “Históricamente la deuda pública uruguaya estuvo concentrada casi en su totalidad en moneda extranjera (principalmente en dólares)”.

“Esto se fue reduciendo paulatinamente en los últimos 20 años, y hoy en día es prácticamente la mitad. Sin embargo, es necesario continuar avanzando en ese sentido para tener una menor exposición al riesgo cambiario”, señaló y advirtió: “Para ello, consolidar una menor inflación sería una gran contribución”.

Al mismo tiempo, el economista valoró la importancia de “mejorar la institucionalidad fiscal” y sobre la regla fiscal apuntó a “explicitar cómo se forman las metas y presentar planes de convergencia a las mismas ante desvíos”. También se refirió a “contar con un ancla fiscal de mediano plazo, como un nivel de deuda objeto o la estimación de umbrales de ‘seguridad’, para transparentar la gestión”.

Finalmente, Cantisani apuntó a la necesidad de “implementar reformas que consoliden un crecimiento potencial más elevado también”.

Uruguay enfrenta dos situaciones de riesgo este año

Por otra parte, Bonilla recordó la importancia de cumplir la regla fiscal. “Cada año electoral históricamente es un año de deterioro de las cuentas fiscales porque el gobierno suele aumentar el gasto pensando que así puede ganar las elecciones”, recordó y aseveró: “Si se cumple la regla, va a ser clave para las calificadoras”.

El otro riesgo tiene que ver con el plebiscito del PIT-CNT contra la reforma de la seguridad social. “Eliminaría la estructura del sistema jubilatorio basado en un pilar solidario y pilar de capitalización individual. Elimina nuestras AFAPs, expropia los fondos de pensiones que tienen ahorrados los trabajadores y aumenta la jubilación mínima”, analizó sobre la medida.

El director del CED advirtió que “eso tendría efectos fiscales muy pesados que empezarían a aplicar el próximo año” y anticipó: “Si eso se aprueba, sería muy negativo para la valuación de riesgo de Uruguay. Dificultaría aumentar la nota y podría llegar a hacer que baje”.

De todos modos, sobre la iniciativa, a la que calificó como “una verdadera bomba populista”, aclaró: “Lo más probable es que eso no suceda porque primero tiene que juntar las firmas y en segundo lugar es una reforma muy radical, muy lejos de la visión del uruguayo”.

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