8 de noviembre 2026 - 18:42

"Uruguay no va a ser el mismo después de hoy": la frase de Yamandú Orsi que selló la despedida de León XIV

En el Aeropuerto Internacional de Carrasco, el presidente destacó al paso del Papa por el país como "un regalo maravilloso".

Yamandú Orsi despidió al Papa y aseguró que Uruguay no va a ser el mismo. 

Yamandú Orsi despidió al Papa y aseguró que "Uruguay no va a ser el mismo". 

“Gracias, salió todo muy bien. Un regalo maravilloso. Uruguay ya no va a ser el mismo a partir de hoy”. La frase de Yamandú Orsi llegó cuando todo estaba por terminar. En la pista del Aeropuerto Internacional de Carrasco, mientras León XIV se disponía a subir las escalinatas del avión que lo llevaría hacia Buenos Aires, el presidente encontró unas pocas palabras para despedirlo.

No hubo un discurso preparado ni una ceremonia extensa. Fue un intercambio breve, casi al margen del protocolo, que terminó resumiendo la dimensión que el mandatario atribuyó a los tres días de visita papal.

El Pontífice escuchó el agradecimiento antes de abordar la aeronave de Aerolíneas Argentinas. A su alrededor estaban las autoridades nacionales y eclesiásticas que habían acompañado las distintas etapas del viaje. Entre ellas, el canciller Mario Lubetkin, el cardenal Daniel Sturla y el intendente de Canelones, Francisco Legnani.

Eran los últimos minutos de León XIV en territorio uruguayo. A las 15:25 abordó el Boeing 737 y, a las 15:54, el avión despegó rumbo a Argentina.

León XIV y una visita histórica

La despedida cerró una visita histórica, la primera de un Papa al país desde 1988, y dejó una pregunta que inevitablemente acompañará el balance de estos días: cuánto de lo que se vivió permanecerá después de su partida.

Porque durante tres jornadas Uruguay había recibido a León XIV en escenarios muy diferentes. Desde la solemnidad institucional de la Plaza Independencia hasta las viviendas de Casavalle, desde la celebración en Paysandú hasta la vigilia del Estadio Centenario.

Una parada inesperada en Juanicó

El domingo, en cambio, estuvo marcado por una combinación particular de cercanía, tradición religiosa e historia nacional. La última jornada comenzó temprano, cuando el pontífice dejó la Nunciatura Apostólica de Montevideo para dirigirse hacia Florida.

El itinerario oficial establecía que la actividad central sería una misa a las 10:30 frente a la Catedral Basílica, en coincidencia con la festividad de la Virgen de los Treinta y Tres. Pero antes hubo una escala que no figuraba en el programa del Vaticano. Sobre las 8:40, la comitiva se detuvo en Juanicó, departamento de Canelones. Allí, en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, León XIV compartió un encuentro con integrantes de la comunidad local.

La escena ofreció un contraste con las actividades de los días anteriores. Lejos de las grandes ceremonias, el Papa encontró un espacio para recordar una devoción que lo acompañaba desde su infancia. Habló de Santa Teresita y del vínculo que su familia mantenía con esa figura religiosa, especialmente por influencia de su padre.

También invitó a los presentes a vivir su fe con valentía, incluso en situaciones de sufrimiento y dificultad. Durante la breve visita bendijo una imagen de la santa y recibió obsequios representativos de la producción local. Poco antes de las nueve de la mañana, la comitiva retomó el camino. Florida esperaba.

Florida, donde la historia y la religión se encuentran

Desde las primeras horas del domingo, la ciudad de Florida había comenzado a recibir peregrinos de distintos departamentos. La celebración coincidía con el día de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay, una fecha especialmente significativa para la comunidad católica.

La Plaza Asamblea, frente a la Catedral Basílica, se convirtió en el escenario central de la última actividad pública del pontífice. Allí se reunieron alrededor de 50.000 personas, según las estimaciones difundidas sobre la celebración, en una convocatoria que obligó a desplegar un importante operativo de seguridad y modificar la circulación en los accesos a la ciudad.

Pero la relevancia de Florida no estaba únicamente en la cantidad de asistentes. La ciudad ocupa un lugar central en la memoria histórica uruguaya. Allí se aprobaron las leyes fundamentales del 25 de agosto de 1825 y allí se conserva una imagen religiosa estrechamente vinculada con el proceso independentista oriental.

La coincidencia entre la visita papal y la festividad de la patrona nacional permitió reunir, en un mismo escenario, dos dimensiones de la identidad del país: la tradición religiosa y la memoria de su construcción como nación. El encuentro también incorporó expresiones de la cultura del interior, desde la presencia de jinetes hasta los obsequios artesanales preparados para el Pontífice.

León XIV llegó a Florida después de su escala en Juanicó y encabezó la celebración prevista para las 10:30. La imagen de la Virgen de los Treinta y Tres ocupó un lugar central en una ceremonia que también estuvo marcada por referencias a la historia nacional y al papel de las familias en la transmisión de la fe.

El Papa habló de las familias y pidió volver a acercarse a los uruguayos

Durante la homilía, León XIV puso especial énfasis en el papel de las madres y las abuelas como transmisoras de las tradiciones religiosas. Reconoció que muchas familias atraviesan dificultades para mantener esos vínculos entre generaciones y alentó a los creyentes a no perder la esperanza cuando sus hijos o nietos se alejan de la Iglesia.

También destacó el papel de los padres en la formación espiritual de los niños. “Un hijo aprende mucho al ver que su padre puede arrodillarse delante de Dios sin sentirse menos hombre por ello”, sostuvo. La frase tuvo un significado particular en Uruguay, un país donde la laicidad forma parte de una larga tradición cultural e institucional.

León XIV retomó así una preocupación que ya había expresado durante la vigilia del sábado en el Estadio Centenario: las dificultades de la Iglesia para mantener su presencia en la vida cotidiana y acercarse a las nuevas generaciones.

Pero en Florida fue más allá y realizó una exhortación directa a la comunidad católica. “Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!”, expresó.

El mensaje también incluyó referencias a la historia de la independencia y al vínculo entre la Virgen de los Treinta y Tres y quienes participaron del proceso emancipador. El Papa anunció además la entrega de una Rosa de Oro a la imagen de la patrona nacional, un reconocimiento de especial valor dentro de la tradición católica.

En otro pasaje pidió rezar por las autoridades uruguayas para que orienten sus decisiones hacia el bien común, así como por las familias, los jóvenes y las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento.

“Muchas gracias, Uruguay”

La misa terminó con un mensaje de despedida que dejó uno de los momentos más emotivos de la jornada. León XIV agradeció a las autoridades nacionales, a los organizadores, a los voluntarios y a las comunidades que participaron de las distintas actividades de su visita.

También tuvo palabras para quienes siguieron el recorrido a través de los medios de comunicación. “Me habían dicho que, aunque Uruguay es un país relativamente pequeño, su pueblo tiene un corazón generoso y es un pueblo capaz de cosas muy grandes”, expresó.

El pontífice señaló que esa impresión había quedado confirmada durante los tres días que permaneció en el país. Recordó las celebraciones de Montevideo, Paysandú y Florida, y convocó a los creyentes a continuar trabajando por la unidad, la esperanza y la solidaridad.

Finalmente, encomendó al país a la Virgen de los Treinta y Tres y pidió que Dios guiara a los uruguayos por caminos de paz. “Los llevo en mi corazón y les pido que me sigan acompañando con sus oraciones. Muchas gracias, Uruguay”, concluyó. Fue su despedida pública antes de iniciar el último tramo de la agenda.

Del encuentro con los obispos a la pista de Carrasco

Después de la celebración, León XIV se trasladó a la Casa de Acogida Jesús Buen Pastor, en Florida, donde compartió un almuerzo con los obispos uruguayos. La actividad, prevista para las 12:40, cerró los encuentros del pontífice con las autoridades eclesiásticas del país.

Luego comenzó el regreso hacia el área metropolitana. En Carrasco estaba preparado el operativo para la despedida oficial. El presidente Yamandú Orsi encabezó la delegación nacional, acompañado por autoridades del gobierno y representantes de la Iglesia.

La ceremonia comenzó en torno a las 15:10. Allí se produjo la escena que terminaría dando una dimensión particular al cierre de la visita. Orsi se acercó al pontífice cuando este se disponía a abordar el avión. “Gracias, salió todo muy bien. Un regalo maravilloso. Uruguay ya no va a ser el mismo a partir de hoy”, le dijo. La frase, pronunciada sin la solemnidad de un discurso oficial, sintetizó la valoración del presidente sobre un acontecimiento que durante tres días había concentrado la atención pública.

El Papa respondió al saludo y continuó hacia la aeronave. Minutos después, el avión despegó rumbo a Buenos Aires, donde León XIV continuará su gira sudamericana, que también incluye Perú.

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