Uruguay defendió el multilateralismo en China y consideró que los países en desarrollo no deberían verse obligados a elegir entre grandes potencias, reclamando por mantener un orden internacional basado en el respeto a la soberanía y la cooperación.
La jerarca del Ministerio de Defensa, Nadia Almeida Sanguinet, sostuvo que la puja global no debe convertir a Estados pequeños en “escenarios de confrontación”.
Uruguay reclamó que la competencia entre potencias no afecte las decisiones de los países en desarrollo.
Uruguay defendió el multilateralismo en China y consideró que los países en desarrollo no deberían verse obligados a elegir entre grandes potencias, reclamando por mantener un orden internacional basado en el respeto a la soberanía y la cooperación.
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La competencia entre los países más desarrollados “no debe convertir a los Estados de menor tamaño en escenarios de confrontación ni limitar sus posibilidades de elegir sus propios caminos”, sostuvo la directora general de Política de Defensa del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), Nadia Almeida Sanguinet, al exponer durante la última sesión plenaria del Foro Xiangshan.
En la cita, dedicada al papel de los países en desarrollo, Almeida Sanguinet puso de relieve los buenos lazos con China en materia miltar y consideró que las naciones emergentes tienen derecho a “cooperar, comerciar y mantener vínculos” con todos los Estados que respeten su soberanía e independencia.
A la vez, la jerarca reivindicó el multilateralismo y el derecho internacional como herramientas especialmente importantes para los países pequeños y medianos y marcó a la igualdad soberana como “una condición fundamental”.
Para Almeida Sanguinet, el desarrollo no puede medirse únicamente por indicadores económicos, sino que debe traducirse en “una mejora de la vida de las personas” y en la capacidad de cada sociedad para definir su propio modelo de desarrollo.
En esa línea, remató que “la paz y el desarrollo son conceptos profundamente vinculados”, recordó la participación de Uruguay en operaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y advirtió que “amenazas como el crimen organizado o el narcotráfico requieren respuestas coordinadas”.
Durante la sesión, varios dirigentes se pronunciaron en el mismo sentido. El ministro laosiano de Defensa, Khamlieng Outhakaisone, afirmó que la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) “no debe ser utilizada como una plataforma de competencia para que ningún país dispute influencia o ventajas”, y mientras el viceministro malasio del área, Adly Zahari, sostuvo que la seguridad regional no debe obligar a los Estados a “elegir entre bloques”.
En tanto, el representante de Tonga, Sione Ongoleo Faingaanuku Lino, alertó que su región no aspira a ser un “escenario de competencia”, sino una zona de cooperación, mientras el ministro birmano de Defensa, general Htun Aung, defendió la no injerencia en asuntos internos y criticó las sanciones económicas bajo “pretextos de democracia o seguridad”, después de que Pekín elevara en junio el trato protocolario al líder golpista birmano, Min Aung Hlaing.