El dólar sigue sin poder atravesar el piso de los 39 pesos, a pesar de que la cierre de la jornada del martes —y con una suba del 0,54%, había quedado en los 38,992 pesos: con la última baja del 0,10%, volvió a retroceder levemente sin poder dar el primer gran paso para el tipo de cambio. Ahora bien, ¿se puede mantener una perspectiva optimista respecto del peso uruguayo?
El dólar cerró la jornada de ayer con un descenso del 0,10%, y un valor que se ubicó en los 38,954 pesos, según la cotización oficial del Banco Central del Uruguay (BCU). Con esta leve caída, la divisa norteamericana cortó una racha de dos jornadas consecutivas al alza, pero ya registra un incremento del 0,45% en junio que, como toda suba, genera ciertas esperanzas en los sectores que reclaman un tipo de cambio más competitivo para dejar de perder en los mercados internacionales.
Lo cierto es que el precio del interbancario se resiste a avanzar a la franja de los 39 pesos hace más un mes, desde el 4 de mayo, cuando cerró en 38,952 pesos, quebrando así una escalada previa de cuatro jornadas al alza, donde había pasado de 38,616 pesos hasta perforar el piso de los 39 pesos ubicándose en 39,074 pesos, entre el 27 de abril y el 3 de mayo.
Ahora, con la cotización tan cerca de ese piso esquivo, cabe preguntarse si es posible esperar un aumento que se acerque más al valor que debería tener la moneda estadounidense en el país.
Pros y contras para la suba del dólar, ¿qué pesará más?
A pesar del acumulado positivo que se mantiene durante la primera semana de junio, un suceso reciente puede inclinar la balanza hacia el peso: la mejora en la nota de deuda por parte de la calificadora Fitch que se dio ayer por la tarde.
Tal y como sucedió previamente con las otras dos grandes agencias calificadoras, Standard & Poor’s (S&P) y Moody’s, y su respaldo a la economía uruguaya, la suba en la nota por parte de Fitch puede llevar a un mayor interés por parte de los inversores en los instrumentos en moneda local, haciendo que entren más dólares al mercado de cambio uruguayo y aumentando así una oferta de divisa circulante que ya es demasiado grande para la demanda existente.
Esta situación, evidentemente, llevaría a una nueva depreciación del dólar en el país, para descontento de los sectores exportadores.
En la vereda contraria, sin embargo, está el hecho de que la inflación volvió a bajar y el Índice de Precios de Consumo (IPC) se ubicó en un 7,1% interanual en mayo. Esto es una buena noticia para el BCU y su política de control inflacionaria; pero también lo es para quienes esperan que la autoridad monetaria considere volver a bajar las tasas de interés en la próxima reunión del Comité de Política Monetaria (Copom), a partir de la menor presión en los precios.
Quedará por ver, entonces, qué es lo que sucede en los próximos días: si la balanza cambiaria se inclina significativamente hacia una moneda u otra o si, en cambio, permanece la tendencia estable que se mantiene desde hace algunas semanas.
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