18 de junio 2026 - 11:51

La región busca profundizar la integración energética con un potencial de hasta u$s 3.000 millones anuales

Autoridades y expertos analizaron en Montevideo los beneficios económicos, regulatorios y estratégicos de una mayor interconexión en América Latina y el Caribe.

América Latina y el Caribe avanzan en la integración energética.

América Latina y el Caribe avanzan en la integración energética.

Foto: Vecteezy

La posibilidad de que América Latina y el Caribe avancen hacia un nuevo esquema de integración energética regional comenzó a tomar forma esta semana en Montevideo, donde ministros, autoridades gubernamentales y organismos internacionales analizaron los beneficios económicos, regulatorios y estratégicos de una mayor interconexión entre los países de la región.

El debate tuvo lugar durante la presentación del Plan Indicativo Regional de Interconexión Eléctrica con horizonte al 2040 y la Reunión Ministerial de Energía de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizadas en el marco de la Presidencia Pro Tempore que ejerce Uruguay sobre el bloque regional.

La iniciativa, impulsada por la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) junto a la Celac, propone una hoja de ruta para fortalecer las conexiones eléctricas regionales y avanzar hacia un marco institucional que facilite el intercambio energético entre los países.

Uno de los principales mensajes del encuentro fue que la integración energética dejó de ser una aspiración política para transformarse en una oportunidad económica concreta. “El tema central tiene que ver con avanzar, profundizar y socializar los beneficios de la integración”, afirmó el secretario ejecutivo de Olade, Andrés Rebolledo, al referirse a los resultados de los estudios técnicos presentados durante la reunión.

La interconexión puede dejar más de 3.000 millones de dólares anuales

Según explicó, el trabajo realizado por equipos especializados permitió cuantificar las ganancias potenciales derivadas de una mayor interconexión regional. “Estamos hablando de que, en un escenario conservador, podríamos ganar anualmente del orden de 1.000 millones de dólares si optimizáramos nuestras interconexiones eléctricas”, señaló.

A esos beneficios podrían sumarse otros 2.000 millones de dólares anuales si la integración también se profundiza en materia gasífera, de acuerdo con estudios desarrollados junto a centros académicos de la región.

El plan presentado en Montevideo contempla 16 proyectos de infraestructura eléctrica que requerirán inversiones por unos 3.500 millones de dólares hasta 2040. La meta es alcanzar una capacidad óptima de interconexión regional de 5.000 MW, permitiendo reducir emisiones, disminuir el uso de combustibles fósiles y mejorar la utilización de energías renovables.

Los estudios difundidos por Olade estiman además una relación beneficio-costo promedio de 10 a 1, con retornos económicos que podrían oscilar entre 1.000 millones y 5.000 millones de dólares anuales dependiendo del nivel de electrificación que alcance la región. Sin embargo, los participantes coincidieron en que la construcción de nuevas líneas de transmisión o gasoductos no será suficiente para alcanzar esos objetivos.

El desafío de la regulación

Rebolledo sostuvo que el principal desafío pasa por la convergencia regulatoria entre los países. “Los beneficios económicos de estas interconexiones físicas no se van a habilitar si no tenemos un proceso de convergencia regulatoria y algún grado de armonización de las normas”, advirtió.

En ese contexto surgió uno de los asuntos más relevantes de la reunión ministerial: la posibilidad de iniciar un proceso de negociación para un tratado regional de integración energética. “Nosotros no tenemos en América Latina y el Caribe un convenio ni un tratado de estas características”, señaló el secretario ejecutivo de Olade, quien consideró que avanzar en esa dirección permitiría dotar de estabilidad jurídica e institucional a los proyectos de integración.

La propuesta fue presentada en el ámbito de la Celac, organismo que reúne a 33 países de la región, aunque Olade aparece como uno de los principales impulsores de la iniciativa debido a su rol histórico en la promoción de la cooperación energética regional

Además de los beneficios económicos, las autoridades destacaron que una región más integrada estaría mejor preparada para enfrentar crisis energéticas, eventos climáticos extremos y episodios de volatilidad internacional.

La transición energética en un contexto de creciente demanda

“Estar más conectados ayuda a enfrentar mejor los choques internacionales”, sostuvo Rebolledo, quien remarcó que la integración energética no solo mejora la eficiencia de los sistemas, sino que también fortalece la seguridad energética de los países.

La discusión llega en un momento de creciente demanda eléctrica, aceleración de los procesos de transición energética y expansión de las fuentes renovables en América Latina, factores que exigen una coordinación cada vez mayor entre los sistemas nacionales.

Si bien la eventual negociación de un tratado regional aún se encuentra en una etapa preliminar, las señales surgidas desde Montevideo muestran que existe interés político para avanzar. Según Rebolledo, los ministros de Energía de Olade ya encomendaron a la organización explorar formalmente un proceso de este tipo y las conversaciones mantenidas con gobiernos y cancillerías reflejan una visión compartida sobre la necesidad de profundizar la integración.

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