“No decimos que estamos en contra de vender nuestra producción, no estamos en contra tampoco de abrir nuevos mercados”, señaló Dárdano. Sin embargo, consideró que el país ha colocado “la carreta delante de los bueyes”. “Primero abrimos los mercados y queremos insertarnos, y después estudiamos los impactos, tanto positivos como negativos, cuando debería ser a la inversa”, afirmó.
Sobre el mediodía, la vicecanciller Valeria Csukasi llegó a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y, en lugar de ingresar directamente al edificio, se acercó al estrado que los sindicatos habían instalado en Colonia y Cuareim, en la propia esquina de la Cancillería.
Csukasi saludó a los trabajadores que participaban de la concentración y mantuvo un breve contacto con quienes se encontraban en el lugar. El gesto llamó positivamente la atención de los manifestantes, especialmente porque el acto tenía como uno de sus objetivos cuestionar la política comercial y de inserción internacional que involucra directamente al Ministerio de Relaciones Exteriores.
La escena se produjo además en un momento particular: prácticamente a la misma hora, el presidente Yamandú Orsi se encontraba en Nueva York para intervenir ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, acompañado durante la misión oficial por el canciller Mario Lubetkin. Presidencia había fijado la intervención de Orsi para este jueves entre las 12:30 y las 13:00.
Así, mientras una parte importante de la agenda de la política exterior uruguaya se desarrollaba en Naciones Unidas, en Montevideo la movilización sindical terminaba frente a la Cancillería con una discusión sobre otra dimensión de esa política exterior: la estrategia de inserción comercial del país.
Dárdano: “Aún no estamos en el Transpacífico”
Dárdano hizo durante su discurso una precisión respecto de la situación actual de la industria y buscó separar la pérdida de empleos ya registrada de los posibles efectos futuros del acuerdo. “Aún no estamos en el Transpacífico, pero hemos perdido miles y miles de puestos de trabajo. Quiero decir, para ser honesto, no por culpa del Transpacífico”, expresó.
La CSI sostiene, sin embargo, que la incorporación al acuerdo podría profundizar las dificultades que atraviesan algunas ramas industriales. Antes de la movilización, Dárdano había estimado que podrían perderse entre 15.000 y 20.000 puestos de trabajo, una proyección realizada por la organización sindical.
Durante el acto elevó el tono de la advertencia y sostuvo que, si Uruguay adhiere al acuerdo en las condiciones que cuestiona la CSI, podría producirse el cierre de buena parte de los sectores industriales.
El dirigente planteó que el problema debe analizarse en el contexto de una industria que, según la central sindical, ya viene perdiendo participación en el empleo y en el producto desde antes de que comenzara el proceso de incorporación al Cptpp.
La contradicción entre apertura y política industrial
Uno de los ejes centrales del discurso fue lo que Dárdano definió como una contradicción entre la negociación comercial y las políticas que simultáneamente se están desarrollando para fortalecer la industria.
El dirigente valoró el trabajo en torno a la Estrategia Nacional de Desarrollo, el Consejo de Industria y los núcleos industriales, así como las discusiones para aprovechar las compras públicas como instrumento de desarrollo nacional. “Viene lento, pero viene avanzando”, señaló sobre esos ámbitos, a los que consideró positivos.
Dárdano planteó que las compras del Estado pueden utilizarse para estimular la innovación tecnológica, la incorporación de valor agregado y una formación profesional vinculada con las necesidades de una “industria de nuevo tipo”. “¿Qué tienen que ver todas estas cuestiones con, por ejemplo, irnos a adherir al llamado Transpacífico?”, cuestionó.
La CSI ya había planteado públicamente esa aparente incompatibilidad entre las políticas de desarrollo industrial y el eventual ingreso al acuerdo.
“Cada vez que cierra una fábrica es un drama social”
El dirigente vinculó la discusión sobre el Cptpp con la situación que atraviesan diferentes industrias y sostuvo que el impacto de los cierres es especialmente fuerte fuera de Montevideo. “Cada vez que cierra una fábrica es un drama social”, afirmó.
Dárdano mencionó casos de plantas y trabajadores afectados en diferentes puntos del país y sostuvo que Uruguay necesita pensar qué tipo de industria y de empleo pretende generar para las próximas generaciones.
En ese sentido, señaló que una política industrial no puede sustentarse únicamente en competir mediante menores salarios y reclamó mantener la búsqueda de mejores remuneraciones y condiciones laborales. También defendió la reducción de la jornada laboral y sostuvo que la transformación productiva debe ir acompañada por empleos de mayor calidad.
Una apuesta por el Mercosur y América Latina
Otro de los puntos centrales del discurso fue la inserción regional. Dárdano sostuvo que Uruguay debería profundizar la complementariedad productiva con América Latina y especialmente con el Mercosur, argumentando que los mercados regionales tienen una importancia particular para los productos industriales con mayor procesamiento.
Según el dirigente, mientras buena parte de las ventas uruguayas hacia mercados extrarregionales está concentrada en bienes primarios o con menor valor agregado, América Latina permite colocar una proporción mayor de productos con elaboración industrial.
Por eso reclamó estudiar una mayor “complementariedad productiva intraindustrial” dentro del Mercosur y resumió la orientación que propone la CSI con una definición: “Tenemos que mirar más el sur-sur”.
Dárdano también sostuvo que las principales economías del mundo mantienen políticas activas para proteger o promover sectores productivos estratégicos, y mencionó los casos de China, Corea, Vietnam, Estados Unidos y la Unión Europea para cuestionar la idea de que defender la industria nacional sea una posición anacrónica.
Joselo López: “Queremos discutir para qué crecer”
El secretario general del PIT-CNT, Joselo López, acompañó la movilización y colocó el debate sobre el Transpacífico dentro de una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo. “No hay desarrollo si Uruguay se limita a producir materias primas para que otros países le agreguen valor”, afirmó.
López sostuvo que una estrategia nacional no debería ser definida exclusivamente por los gobiernos o los sectores empresariales, sino mediante una discusión que incorpore al Estado, la academia, los empresarios y las organizaciones de trabajadores.
“Nosotros no queremos solamente discutir cuánto crece la economía, queremos discutir para qué crece, quiénes se benefician de ese crecimiento y qué país queremos construir”, señaló.
El dirigente expresó la “profunda preocupación” del movimiento sindical por el Cptpp y sostuvo que las diferencias existentes entre las economías que participan de los acuerdos comerciales pueden tener consecuencias sobre la producción, el empleo y el margen disponible para aplicar determinadas políticas públicas.
“No podemos hablar de una estrategia nacional de desarrollo y al mismo tiempo aceptar cualquier tratado internacional como si todos fueran iguales”, afirmó.
López vinculó la posición actual con el debate que atravesó Uruguay años atrás en torno a un eventual tratado de libre comercio con Estados Unidos y sostuvo que, desde la perspectiva sindical, defender la producción y el empleo forma parte de la discusión sobre la soberanía económica.