La industria manufacturera perdió más de 40.000 puestos de trabajo durante las últimas dos décadas y redujo su participación tanto en el empleo como en el producto de la economía, un deterioro estructural que aparece entre los principales desafíos identificados por el nuevo Plan Industrial Uruguay: Innovar, Producir, Transformar.
La industria perdió más de 40.000 empleos en dos décadas y redujo su peso en la economía
El Plan Industrial Uruguay muestra una caída cercana al 20% del empleo manufacturero y una menor participación del sector en el PIB.
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La industria perdió más de 40.000 empleo en dos décadas.
El documento realiza un diagnóstico de los últimos 20 años que abarca la estructura manufacturera, las distintas ramas de actividad, los encadenamientos productivos, las exportaciones, la complejidad económica, el empleo y la productividad, como punto de partida para diseñar una estrategia de transformación productiva de largo plazo.
Uno de los datos más significativos aparece en el mercado laboral. La industria pasó de generar alrededor de 200.000 empleos en 2005 a unos 150.000 en 2024, lo que representa una pérdida neta superior a los 40.000 puestos y una contracción aproximada del 20%.
El retroceso también se observa al comparar al sector con el conjunto del mercado de trabajo: hace dos décadas la manufactura explicaba algo menos del 15% del empleo total del país, mientras que en 2024 su participación se encontraba por debajo del 10%.
La industria pasó del 14% al 11% del PIB
La pérdida de participación no se limita al empleo. El informe señala que la industria manufacturera creció durante el período a tasas inferiores a las de otras actividades y a las del conjunto de la economía, lo que redujo progresivamente su peso relativo.
En los últimos 20 años, la manufactura pasó de representar alrededor del 14% del Producto Interno Bruto (PIB) al 11% en los años más recientes. En sentido contrario, los servicios ganaron casi 10 puntos porcentuales de participación durante el período.
El documento advierte que esta tendencia forma parte de un fenómeno internacional asociado, entre otros factores, a cambios en los patrones de consumo hacia los servicios, la relocalización de actividades manufactureras hacia Asia, los avances tecnológicos y la tercerización de tareas que anteriormente se desarrollaban dentro de las propias empresas industriales.
Sin embargo, el diagnóstico del plan plantea desafíos particulares para el país. La estructura productiva continúa especializada en actividades basadas en recursos naturales, con bajos niveles de productividad en amplios segmentos empresariales, escasa diversificación industrial y una incorporación limitada de conocimiento en buena parte de la producción manufacturera.
Una productividad inferior a una quinta parte de la de Estados Unidos
La productividad aparece como otro de los puntos críticos del diagnóstico. Una estimación incluida en el informe compara el desempeño de la manufactura nacional con el de Estados Unidos, utilizado como referencia internacional.
Si bien durante el período estudiado se observa una “muy leve tendencia de convergencia”, la productividad de la industria manufacturera uruguaya permanece por debajo de una quinta parte de la estadounidense.
Esta brecha adquiere especial relevancia dentro de la estrategia planteada por el documento, que considera el fortalecimiento de la productividad una condición necesaria para sostener el crecimiento económico, el empleo y los ingresos, junto con una mayor innovación, aprendizaje tecnológico y generación de valor agregado.
El desafío no pasa únicamente por recuperar el terreno perdido en términos cuantitativos, sino también por modificar la composición de la producción.
La manufactura se concentró cada vez más en el procesamiento de materias primas
En las últimas dos décadas también se produjo una transformación dentro de la propia industria. Las ramas dedicadas principalmente al primer procesamiento de insumos primarios nacionales pasaron de explicar el 30% del valor agregado bruto (VAB) industrial en 2005 al 49% en 2024.
De esta manera, prácticamente la mitad del valor generado actualmente por la manufactura corresponde a esas actividades y más del 40% está asociado a ramas altamente exportadoras. Entre los sectores con mayor protagonismo aparecen frigoríficos, lácteos y madera, papel y celulosa.
La contracara fue el retroceso de las actividades vinculadas al segundo procesamiento de insumos industriales. Estas representaban el 35% del VAB industrial en 2005 y actualmente explican apenas el 20%. Dentro de ese segmento, las ramas orientadas a la exportación representan solamente el 3% del valor agregado industrial en 2024.
El informe vincula esta evolución con problemas persistentes de competitividad en actividades que dependen en mayor medida de generar ventajas mediante la innovación y la diferenciación de productos.

