20 de marzo 2025 - 08:44

Tranquilos nosotros: la economía se muestra dinámica, pese a la incertidumbre global

Ante algunos cimbronazos a nivel internacional y regional, el arranque de 2025 luce mejor de lo pensado.

La economía luce mejor de lo esperado en el comienzo de 2025.

La economía luce mejor de lo esperado en el comienzo de 2025.

El escenario externo -tanto a nivel global como regional- está particularmente movido, pero el desempeño de la economía uruguaya en los últimos meses -particularmente en su frente externo- se muestra dinámico y con tendencias mayormente positivas.

Comencemos por un sector emblemático como la producción de carne vacuna. El precio medio de exportación ha subido en torno a 20% en el último año, alcanzando valores máximos desde 2022. En aquel año los precios eran excepcionales y bajaron rápidamente. En esta ocasión -si bien las fluctuaciones están a la orden del día- el aumento parece más consistente. Por supuesto, el aumento en el precio de las exportaciones de la carne vacuna se está trasladando al mercado local, con impacto (habrá que ver en qué medida) en la inflación.

Otro sector clave de la actividad es la agricultura, que está a las puertas de otra gran cosecha de granos. Fue muy buena la producción de trigo y cebada, y también serán muy buenas las cosechas de arroz, maíz y soja. La agricultura tiene una muy importante capacidad de multiplicar su actividad en sus sectores vinculados (logística, transporte, servicios, insumos), así como en la propia agroindustria (molinería, malterías, raciones). De manera que una mayor producción redundará en mayor actividad, empleo e ingresos.

El sector forestal ya viene con envión propio, por la instalación de la segunda planta de UPM, a pesar de que los precios de la celulosa han aflojado en los últimos meses. A su vez, se prevé que comiencen a producir varias nuevas plantas industriales de productos de madera sólida (tableros). Como buena parte de los exportadores, los forestales están en vilo por las decisiones de Donald Trump, que puede dar sorpresas en cualquier momento; en el caso de la celulosa, el producto no tiene aranceles o son muy bajos en sus mercados de destino (caso similar a la soja). Para los productos de madera sólida el asunto es distinto y los empresarios del sector están en alerta. Pero las perspectivas son de crecimiento.

Las plantas de celulosa y otras grandes industrias trabajan en régimen de Zona Franca y el rechazo de Trump al acuerdo de OCDE para una tributación mínima global a las grandes multinacionales estaría dejando de lado el eventual impacto que ese acuerdo podría tener en Uruguay. Más aún ahora, que se desató una guerra comercial con consecuencias directas en las decisiones de inversión de las corporaciones. Esto también dejaría de lado un factor de incertidumbre y daría continuidad a uno de los principales regímenes de promoción de inversiones.

La situación en Argentina y Brasil

Buena parte de los vínculos comerciales de Uruguay con el exterior son por comercio de bienes, pero también es muy relevante el comercio de servicios. En este plano, la relativa mejora de la situación Argentina ha hecho que la última temporada turística sea de las mejores de los últimos años. Ahora emergen nuevas dudas desde el país vecino, ante lo que se considera la inminente firma del acuerdo con el FMI, organismo que exigiría -para girar la plata- el levantamiento del cepo cambiario. Esto ha provocado una nueva suba del dólar blue, que puede impactar -otra vez- negativamente al Uruguay (vuelven a emerger los fantasmas del año 2023, cuando el país vecino absorbió más de U$S 500 millones de consumo uruguayo que faltaron en la economía local). En cualquier caso, tarde o temprano Argentina debe salir del cepo cambiario, de manera que la firma del acuerdo con el Fondo y la normalización serían buena noticia en el mediano plazo.

Por su parte, los sectores de servicios globales (consultoría, finanzas, Tecnologías de la Información) quedan fuera del radar de la guerra comercial de Trump. Además, tienen un mayor grado de flexibilidad en su inserción comercial, que los preserva de irrupciones proteccionistas como la actual, aunque no hay que bajar la guardia.

En la región, si bien Argentina es la que hace habitualmente más “ruido”, no hay que dejar de mirar a Brasil que viene creciendo más de lo esperado a pesar de problemas en el plano fiscal y en la inflación. El país que conduce Lula da Silva va a seguir siendo muy relevante para Uruguay y los precios relativos con los vecinos norteños son claves por su efecto directo en el intercambio bilateral y por la competencia que ejerce en terceros mercados en varios productos importantes, como carne, granos y otros. La firme política anti inflacionaria del Banco Central de Brasil ha contenido el dólar en el país vecino con altas tasas de interés. Esto no es del agrado de los sectores productivos brasileños, pero para Uruguay es clave que el país vecino mantenga el mayor grado de ortodoxia posible en su política monetaria, para evitar más ruido cambiario.

En el mercado interno, la suba del salario y del empleo a niveles récord históricos son una buena base para la dinámica del consumo. Asociado a esto, dos datos positivos de los últimos días: las ventas del comercio cerraron en 2024 con una suba interanual de 3,4% en el cuarto trimestre. No es una seguridad que la suba continúe este año, pero es una inercia positiva a valorar. Por su parte, la demanda laboral en febrero (según la consultor Advice) marcó un récord histórico, aumentando 30% interanual y superando los 7.000 llamados; un indicio de dinamización del mercado laboral, luego de cierta desaceleración a fines del año pasado.

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Hacer los deberes

Con este escenario, y en especial con circunstancias externas muy excepcionales, más que nunca es clave para Uruguay reafirmar los equilibrios macroeconómicos y generar recaudos y mayores márgenes de maniobra que permitan enfrentar nuevos cimbronazos externos. Se viene la discusión presupuestal y hay que ver cómo evoluciona la inflación; la política de gastos y las negociaciones laborales son los próximos “puntos calientes”.

Uruguay necesita crecer pero a partir de buenos fundamentos de largo plazo y no de empujes circunstanciales. En este plano, un presupuesto más equilibrado es condición necesaria; la discusión política le exigirá la mayor pericia al equipo económico en particular y al gobierno en general. Sin estabilidad macro es difícil hacer transformaciones positivas y de largo plazo.

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