5 de octubre 2026 - 13:50

Un cambio de gobierno en Brasil puede abrir oportunidades para Uruguay en materia internacional

La política internacional de Flávio Bolsonaro podría propiciar una mayor flexibilización en el Mercosur, clave para las negociaciones bilaterales uruguayas.

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Un cambio de gobierno en Brasil puede abrir oportunidades para Uruguay en materia internacional.

Foto: MEF

Brasil volverá a las urnas el próximo domingo 25, tras una primera vuelta electoral que encaminó a Flávio Bolsonaro hacia la presidencia del país vecino y que alejó al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, de la reelección; para Uruguay, se abre un período de ajustes a nivel regional y de oportunidades en materia de política internacional.

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El senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos en las elecciones que se llevaron a cabo el domingo, en Brasil, y se impuso frente a Lula —que logró el 45,16%—, en un escenario sorpresivo a partir de lo que planteaban las encuestas. Si bien habrá una segunda vuelta el 25, el actual presidente y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) no tiene las mejores perspectivas.

Para Uruguay, el resultado final puede ser clave, no solo en términos de política bilateral y relacionamiento económico con el país vecino y principal socio sudamericano —desde el gobierno, ya destacaron la continuidad de la relación entre Estados, más allá del signo político de la administración de turno—; sino también en materia de vínculos regionales y política internacional, plano en el que se abren las mayores dudas.

Brasil, sin disrupción en la política internacional

En ese sentido, el canciller Mario Lubetkin admitió la incertidumbre que se abre en la política regional con una eventual victoria de Bolsonaro. “Si el que triunfa es el actual presidente Lula, sabemos cuál es la política. Si el que triunfa es el candidato Bolsonaro, no tenemos claro cuál va a ser la política en relación al Mercosur”, señaló el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE). Sin embargo, desde el campo analítico entienden que no habrá cambios tan significativos en una presidencia del candidato del Partido Liberal (PL) y que, de hecho, podría abrir oportunidades para las relaciones bilaterales uruguayas.

Así lo expresó el doctor en Relaciones Internacionales y director del Instituto de Negocios Internacional (INI-UCU), Ignacio Bartesaghi. En diálogo con Ámbito, el especialista señaló que la política internacional de un gobierno de Bolsonaro no sería “disruptiva”, aunque sí distinta. En esa línea, mantendría al país dentro de los BRICS, así como el comercio con China —socio fundamental de la economía brasileña—, aunque sí habría un acercamiento hacia Donald Trump y Estados Unidos, dentro de un esquema de “menor intervención o de posicionamientos menos polémicos en los grandes asuntos internacionales”.

Nuevas oportunidades para Uruguay dentro del Mercosur

El posible regreso del bolsonarismo —en la versión de Flávio, que sería más moderada que la que encaró su padre—, entonces, tampoco implicaría que Brasil comience a ignorar al Mercosur. De hecho, podría impulsar el ya histórico reclamo uruguayo de avanzar en cambios profundos dentro de la organización regional, en aspectos como una mayor flexibilidad intrabloque, la reducción del Arancel Externo Común (AEC) y la posibilidad de avanzar en negociaciones diferenciadas. “Todo lo que para Uruguay es positivo y con lo que, seguramente, Lula no se siente cómodo”, señaló Bartesaghi.

“Es positivo que en Brasil tengamos un gobierno que plantee alguna discusión de fondo respecto de cómo ha sido el Mercosur, porque más allá de lo conseguido en forma conjunta, todavía en algunas regiones del planeta, como Asia Pacífico, no hay posiciones comunes”, continuó el analista, ejemplificando con un área clave para Uruguay, en la que busca consolidarse a través de su incorporación al Acuerdo Transpacífico (Cptpp) y a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP); así como con mayores vínculos bilaterales con India y los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

Asimismo, Bartesaghi señaló que la política internacional de Bolsonaro —más focalizada que la de Lula, que “quiere jugar en todo al mismo tiempo, con muchos fracasos concatenados”— también implica un buen relacionamiento con Argentina y con gran parte del continente sudamericano. “Hay que ver que abre para Uruguay el vínculo con Estados Unidos y con Argentina, para terminar de consolidar o garantizar un proceso de flexibilización de hecho, para que termine siendo de derecho. El apoyo de Brasil, en ese sentido, puede ser muy importante”, consideró.

Los desafíos para el gobierno uruguayo ante el cambio de espectro regional

“No estamos solos”, afirmó Lubetkin respecto de la posibilidad de que Uruguay quede como el único país de Sudamérica con un gobierno de izquierda. Sin embargo, la situación genera preocupación en Torre Ejecutiva, y el mismo presidente Yamnadú Orsi se refirió a la victoria de Bolsonaro como una “insatisfacción”.

Este será uno de los grandes desafíos a nivel local en caso de que, como señalan las proyecciones, el candidato de derecha gane la segunda vuelta en Brasil. Si bien la relación de largo plazo con el país vecino en términos comerciales y de acuerdos binacionales de infraestructura no se verían afectados, el aprovechamiento de los cambios en política internacional dependerá de como se adapte el gobierno del Frente Amplio (FA).

“Si Uruguay no se amolda, no se comporta de forma pragmática ni se despoja de lo ideológico, queda aislado ”, advirtió Bartesaghi, apuntando al eventual alineamiento de Paraguay y al acercamiento “automático” entre Javier Milei y Bolsonaro, así como al nuevo juego de equilibrios en la relación con Trump. “Frente a ese alineamiento, Uruguay tiene que ver qué agenda puede acelerar, en qué puntos de la agenda internacional de Brasil puede estar, sin dejarse llevar por las presiones políticas internas”, agregó.

“No quiere decir que se va a estar de acuerdo con todo lo que diga Bolsonaro, pero su pensamiento es una oportunidad. Uruguay tiene que defender sus intereses e identificar cómo va a ser la política internacional bolsonarista para intentar sacar un beneficio”, concluyó el especialista.

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