La empresa textil Darcy SA, fabricante de marcas como Pimentón y Germe, anunció el cierre de su planta industrial y el cese de su producción local, una decisión que dejará sin empleo a 34 trabajadores, en su mayoría mujeres.
Con un plantel compuesto por mujeres mayores de 30 años, el sindicato ve casi imposible encontrar nuevas vacantes en un rubro que no para de achicarse.
La firma mantendrá su red de locales comerciales, pero la etiqueta de "Hecho en Uruguay" será reemplazada definitivamente por productos traídos de Asia y la región.
La empresa textil Darcy SA, fabricante de marcas como Pimentón y Germe, anunció el cierre de su planta industrial y el cese de su producción local, una decisión que dejará sin empleo a 34 trabajadores, en su mayoría mujeres.
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La compañía mantendrá presencia comercial en Uruguay, pero pasará a operar exclusivamente mediante importaciones, abandonando así la fabricación nacional de ropa interior femenina. La dirigente sindical de Darcy, Bárbara Rostan, explicó que la empresa justificó la decisión por los altos costos de producción en Uruguay. "Es mucho más barato importar que fabricar en Uruguay. Lo entendemos claramente", afirmó en declaraciones a Telemundo.
Sin embargo, señaló que la principal preocupación ahora pasa por las posibilidades de reinserción laboral de las trabajadoras despedidas. "Somos mujeres de más de 30 años, todas con experiencia en este rubro, y no vemos posibilidad de futuro", sostuvo Rostan.
Las trabajadoras plantearon la necesidad de contar con apoyo estatal para capacitarse y reconvertirse hacia otros sectores de actividad. "Lo que pretendemos es una hoja de ruta para recapacitarnos en otro rubro para una salida laboral más rápida, porque en este ya entendemos que no es posible", indicó Rostan.
El presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Danilo Dárdano cuestionó la postura de la empresa en la negociación y aseguró que Darcy está dando "respuestas dilatorias" ante el pedido sindical de acordar un "cierre ordenado".
"Teníamos pautada una reunión tripartita en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), para ver si avanzábamos para llegar a un acuerdo. No estamos hablando de mejoras salariales ni de un convenio colectivo; estamos hablando simplemente de cómo lograr que el impacto no sea tan negativo", aseguró.
Dárdano advirtió además sobre la complejidad social que implica la pérdida de estos puestos de trabajo, especialmente por el perfil de las trabajadoras afectadas. "El 99% son mujeres. Hay jefas de hogar y gente veterana. Va a ser muy difícil reinsertarse", subrayó. El dirigente sindical sostuvo que el caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una política industrial y laboral de largo plazo. "Lo peor no es el cierre; lo peor es quedarse sin perspectiva", sentenció.
Según explicó, la preocupación central de la CSI es la falta de mecanismos ágiles para reinsertar laboralmente a quienes pierden su empleo en sectores industriales en retroceso. "Se hace cada vez más necesaria una planificación industrial productiva para ver cómo y cuando se suceden este tipo de cosas, existe un colchón social que apoye a esta gente y permita reinsertarla lo más rápido posible en un trabajo digno", sostuvo.
El cierre de Darcy se suma a otras dificultades recientes en sectores manufactureros e industriales, en un contexto donde empresarios y sindicatos coinciden en advertir problemas de competitividad, costos y pérdida de actividad.
Para el sindicato, la situación evidencia además las dificultades crecientes de la industria textil uruguaya frente a la competencia de productos importados y la imposibilidad de sostener estructuras de producción locales frente a menores costos internacionales.