En el marco del encuentro “Diálogo: Desafíos y oportunidades para las mujeres en el multilateralismo”, realizado este 11 de febrero en Casa ONU, la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE), Valeria Csukasi, repasó los avances y las asignaturas pendientes en materia de igualdad de género dentro del servicio exterior uruguayo; mientras que también habló sobre los avances en los acuerdos económicos con Oriente.
Valeria Csukasi resaltó la importancia de los acuerdos con Oriente para la inserción económica y desarrollo del Uruguay
La vicecanciller participó del evento de la ONU: “Diálogo: Desafíos y oportunidades para las mujeres en el multilateralismo”.
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La vicecanciller habló sobre la importancia de los acuerdos comerciales con Oriente para el Uruguay.
La subsecretaria se refirió al frente comercial abierto tras la reciente gira presidencial por China y la eventual adhesión de Uruguay a un acuerdo de la Asociación Integral de Asia-Pacífico. Csukasi explicó que el próximo paso será formalizar, mediante una carta, el interés de Uruguay en incorporarse al bloque, luego de que el presidente Yamandú Orsi se comprometiera ante el sector privado a avanzar en esa dirección. Posteriormente, los 15 países miembros deberán pronunciarse sobre el inicio de negociaciones comerciales.
En términos económicos, sostuvo que la eventual adhesión permitiría “cerrar el círculo” de la estrategia de inserción en Asia-Pacífico. “Son los mercados de mayor crecimiento de consumo y demandan los productos que vende Uruguay. Lo que queremos es resolver la situación arancelaria para poder competir en igualdad de condiciones con Australia o Nueva Zelanda”, señaló.
Según la jerarca, la combinación de los acuerdos transpacíficos y del arco Asia-Pacífico implicaría para Uruguay “un paso hacia adelante enorme en términos de desarrollo e inserción económica”.
Los desafíos de género que afronta la política exterior
Csukasi destacó que Uruguay duplicó la cantidad de jefas de misión en el exterior y designó por primera vez a una mujer como representante permanente ante Naciones Unidas. Admitió que persisten brechas y casos de acoso laboral, y defendió la estrategia de inserción en Asia-Pacífico.
La actividad contó también con la participación del coordinador residente de Naciones Unidas en Uruguay, Pablo Ruiz Hiebra, y puso el foco en el rol de las mujeres en los espacios multilaterales y en la diplomacia.
Csukasi sostuvo que Uruguay dio “un salto cualitativo importante” en la representación femenina en el exterior. “Duplicamos la cantidad de jefas de misión que tiene Uruguay hoy dispersas por el mundo”, afirmó. Además, destacó la designación de la primera mujer como representante permanente ante las Naciones Unidas, un hito para la Cancillería.
Sin embargo, aclaró que los avances no implican que el objetivo esté cumplido. “Seguimos teniendo una importante diferencia en cuanto a la representación masculina y femenina, sobre todo en los cargos de dirección en la propia Cancillería y en los cargos de mayor rango en el exterior. Tenemos que seguir trabajando en eso”, señaló.
En esa línea, anunció que el ministerio avanza en protocolos de acoso, instancias de capacitación y mecanismos para identificar las dificultades específicas que enfrentan las mujeres en la carrera diplomática. “Estamos tratando de responder a algunas de esas dificultades que nos plantean nuestras propias compañeras”, indicó.
Consultada sobre las denuncias realizadas años atrás por más de 65 diplomáticas por situaciones de acoso sexual, verbal y discriminación por maternidad, Csukasi reconoció que el problema no está erradicado. “Lamentablemente, situaciones de esas seguimos viviendo y no son solamente situaciones que afecten a mujeres. El acoso laboral persiste no solo en el Estado sino también en el sector privado”, afirmó.
Según explicó, el desafío pasa por identificar prácticas naturalizadas en el pasado que hoy resultan inaceptables. “Cómo podemos evitar que se repitan situaciones incómodas que pueden hacer que cualquier hombre o mujer que trabaja en la Cancillería se sienta incómodo por la forma en que se le dirige, la forma en que lo miran o les hablan. Es increíble que tengamos que trabajar sobre cuestiones tan básicas, pero lo estamos haciendo para que no se repitan”, subrayó.
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