El gobierno está en la línea de largada de su segundo año de gestión tras una temporada de verano que lejos estuvo de ser tranquila, tanto en el plano nacional como en el internacional: ¿qué prioridades y desafíos encarará con el “período de prueba” ya agotado?
Yamandú Orsi buscará acelerar la gestión en medio de tensiones con la oposición y presiones internas
La administración frenteamplista tendrá la responsabilidad de avanzar en temas clave, con desafíos tanto en el Parlamento como en sus propias filas.
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El gobierno de Yamandú Orsi inicia su segundo año de gestión con algunas prioridades y más desafíos.
El 2025 terminó con el gobierno dejando varios logros por detrás —el más importante de ellos, la aprobación de la ley de Presupuesto sin grandes obstáculos en una Cámara de Diputados “empatada”—; pero el 2026 tiene el mayor desafío de, efectivamente, poner en marcha definitiva la gestión. Esto mientras, además, la aprobación va deteriorándose progresivamente, junto con la paciencia de la ciudadanía.
Con este telón de fondo, y ya con el primer aniversario cumplido, Ámbito consultó con analistas políticos sobre el escenario que se abre para la administración de Yamandú Orsi, a horas de su segundo mensaje ante la Asamblea General, que será esta tarde desde las 18:30.
Los grandes proyectos del año
La “casa en orden” en términos fiscales, el Presupuesto vigente y el 70% de los 63 compromisos definidos durante el primer Consejo de Ministros en alguna etapa de implementación: ese es el punto de partida del gobierno en su segundo año; en el que “la principal iniciativa va a ser la Rendición de Cuentas correspondiente”, consideró el politólogo e investigador Daniel Chasquetti.
Pero, más allá de este factor —”que siempre va a estar”—, hay varias iniciativas que aparecen como prioritarias en la agenda: “un proyecto importante va a ser el de la creación del Ministerio de Justicia y su impacto en el Ministerio del Interior, que es un ministerio muy grande y algunas de sus funciones podrían pasar a la nueva cartera”, señaló, en primer lugar, el analista.
Esta “reforma pesada” estaría acompañada, a su vez, de una modificación en el Código Penal, específicamente en lo que respecta a las penas. Una medida ya adelantada por el prosecretario de la Presidencia, Jorge Díaz.
Si bien la agenda de gobierno terminará de definirse a lo largo del año —a medida que vayan surgiendo necesidades concretas—, un tema prioritario será, sin lugar a dudas, las políticas orientadas a infancia y adolescencia, de la mano de la finalización del diálogo por la seguridad social.
Será interesante ver, también, la introducción de otros proyectos como el de deudores, impulsado por Cabildo Abierto (CA): “le sirve al gobierno contemplarlo de ese modo porque, seguramente, la oposición va a trabajar para coordinar mejor, por lo que necesita darle cierta previsibilidad al proceso legislativo”, señaló Chasquetti.
Sin mayorías en el Parlamento
Por lo tanto, y en esa línea, los desafíos estarán signados por la capacidad de negociación que logre el oficialismo en el Parlamento, particularmente en la Cámara baja. “Si la mayoría no se construye, como se hizo en el 2025, la agenda legislativa queda frenada”, recordó el politólogo, al respecto.
Sobre esto, “la cuestión comunicacional sin dudas es otro gran desafío”, según señaló la licenciada en Ciencia Política, Valeria Bonomi. Un hecho que se vio en la dificultad de dar a conocer las políticas acertadas durante el primer año por parte del oficialismo —dentro de la llamada “revolución de las cosas simples”— que, muchas veces, se vio arrastrado por la agenda de la oposición.
La seguridad, “uno de los grandes temas que este gobierno se comprometió a mejorar y un eje de debilidad de los períodos anteriores”, será otro punto crítico para la gestión frenteamplista, sostuvo la politóloga.
¿Y Cardama? El principal y más actual motivo de disputa entre el gobierno y su antecesor seguirá en agenda un tiempo más, ahora en el marco de la comisión investigadora bicameral acordada entre las bancadas. Para Chasquetti, “parece bastante claro que el Partido Nacional (PN) no quiere hablar del tema, lo incomoda”, mientras que el Partido Colorado (PC) “tomó distancia” de la gestión en la compra de las patrullas oceánicas, y “el gobierno tiene menos riesgos”.
¿Puede verse dañada la relación con la oposición? “En general, los vínculos interpartidarios han sido buenos, siempre se trata de mantener las formas y cuidar la institución democrática, más allá de que la ‘luna de miel’ de este gobierno fue corta y se cae en la chicana y algunas provocaciones”, consideró Bonomi, para quien, de todos modos, “quizás cambió un poco el escenario con la comisión investigadora”. La aguja electoral, sin embargo, no se movería por este caso.
La presión interna en el Frente Amplio
Más allá de la Coalición Republicana (CR), un desafío importante para el gobierno lo tendrá entre sus propias filas y con sus aliados históricos, como el PIT-CNT. Temas como la cuestión ambiental relacionada a las prospecciones petroleras y el escenario económico pueden generar dificultades “a la hora de dejar conforme a la base electoral del Frente Amplio (FA)”, señaló Bonomi.
Pero el llamado “impuesto al 1%” se encamina a ser el tema más controversial en la interna oficialista. “Sin duda el Frente Amplio, como partido, lo va a impulsar y a discutir en sus estructura internas, pero va a ser algo incómodo para el gobierno”, reconoció Chasquetti sobre una cuestión que “no está en el programa” y que, por lo tanto”, la gestión “no va a sentir el compromiso de llevarlo adelante”.
“Puede haber un desacople de la interna, hay que ver cómo se negocia o a qué acuerdos intermedios se llega, pero a priori el gobierno no le está dando espacio”, coincidió la politóloga, para quien el rol del presidente del partido, Fernando Pereira, viene siendo clave en la relación de fuerzas en las filas frenteamplistas, articulando la militancia, la dirigencia y la gestión gubernamental.
“Va a ser una discusión interesante, le va a meter ruido al partido, pero creo que el gobierno no la va a abrazar. Lo mismo con la reducción de la jornada laboral ”, agregó Chasquetti sobre un punto más complejo, en tanto es impulsado incluso desde el mismo gobierno, con el ministro de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Juan Castillo, a la cabeza: “Es muy difícil que se abra paso sin un consenso entre sindicatos y empleadores, no creo que el gobierno le dedique mucho tiempo”.
Finalmente, con el diálogo por la seguridad social, donde el Poder Ejecutivo sí tiene un compromiso programático, “van a surgir novedades”: “Algunos temas son una oportunidad para el gobierno y otros, un dolor de cabeza”.
Por el momento, parece que “el gobierno va a asumir el costo de no prestarle atención a la interna del FA” tanto en el impuesto al 1% como en eventuales modificaciones en el sistema jubilatorio, “porque en realidad tiene su propio plan económico y, en tanto no pase nada raro, no hay motivos para desautorizar al ministro”, señaló el politólogo, en relación al titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Gabriel Oddone.




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