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En Noviembre de 1990, momento de la privatización, ARSA heredó un nivel de endeudamiento relativamente elevado. Las recurrentes pérdidas operativas (exacerbadas por las importantes bajas de los precios de los pasajes en 1993, 1999 y 2000), elevados cargos financieros y los agresivos planes de inversión de la compañía (en particular durante los años 1998 y 1999) contrarrestaron los esfuerzos para reducir los niveles de deuda y derivaron en recurrentes déficits de patrimonio a pesar de los considerables aportes de capital (por casi US$ 2.000 millones) realizados por los accionistas desde el momento de la privatización hasta el cierre del ejercicio económico 2000. La confluencia de dichos elementos permite definir tres etapas diferentes en la historia de ARSA.
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