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30 de marzo 2006 - 00:00

Alquileres temporarios: un negocio en ascenso

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Los precios de los alquileres temporarios son más altos que los clásicos. Pero resultan atractivos por el valor del dólar y el equipamiento que ofrecen. A los propietarios les requieren mayor inversión, pero les proporcionan más alta rentabilidad.
No sería descabellado asegurar que los alquileres temporarios se transformaron en la vedette del mercado inmobiliario. Los inquilinos los eligen por confort, servicios, buena recepción, ubicación y fáciles accesos; los propietarios por seguridad y por rentabilidad. Los operadores se disputan la exclusividad.

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Lo que hasta hace dos años parecía rareza hoy es una realidad frecuente, merced a dos factores fundamentales: por un lado, el aumento de la divisa norteamericana tras el fin de la convertibilidad y, por el otro, las posteriores campañas fomentando el turismo receptivo, que provocaron un arribo masivo de extranjeros provenientes de todos los rincones del mundo. Se debe tener en cuenta que si bien la oferta turística de la Argentina es amplia, el grueso de los visitantes arma su base en Buenos Aires. Por otra parte, el mercado de alquileres tradicionales de unidades chicas está saturado por donde se lo mire, y no hay síntomas de reactivación. Aunque los operadores del sector se nieguen a reconocerlo, hay contratos que se renegocian con aumentos de hasta 100%, y aun así la demanda supera -con creces- a la oferta existente.

«Ante semejante panorama, es lógico que corran aires de bonanza para los alquileres temporarios de departamentos equipados», sentencia Pablo Blay, director de ByT, empresa que comercializa 900 propiedades en la Capital Federal. «Hay perfiles bien definidos: los turistas que vienen por plazos cortos priorizan Palermo o el centro ( Downtown, Plaza San Martín, Congreso, Barrio Norte); el empresariado prefiere Puerto Madero o Plaza San Martín. En cambio, los extranjeros que vienen por varios meses se alojan en los barrios de moda, como Las Cañitas, San Telmo o Recoleta», agrega Blay.

  • Valores

  • Para Ingmar Baus, un joven alemán que llegó a la Argentina en compañía de su novia para estudiar marketing estratégico en la UCES, «el precio ya no es determinante como hace algunos años. Hoy, si bien hay diferencia de valores entre un alquiler tradicional y uno temporario, la brecha es más corta. Además, en mi caso por ejemplo no me tuve que preocupar por conseguir una garantía, ni comprobante de ingreso de sueldo. En otras palabras, llegué y me instalé».

    A la hora de las comparaciones, un departamento en Recoleta, de dos ambientes, por el sistema tradicional (con contrato por dos años) oscila entre los $ 1.000 ( económico) y $ 2.200 ( especial), mientras que una unidad por un período corto de similares características fluctúa entre los u$s 600 ( económico) y u$s 2100 ( especial). Sin embargo, la mayoría de los operadores coincide que las comparaciones no son válidas en estos casos, «porque un departamento que se alquila por períodos cortos viene totalmente equipado (ver infografía) y amoblado, y uno no se ve atado a un contrato, sino que depende únicamente de la disponibilidad que hay en el momento de la decisión de alquilar», sentencia Baus, que trabaja junto a un sueco, un italiano, un inglés y un uruguayo, entre otros. Todos manejan al menos dos idiomas y la mayoría utilizó el sistema en más de una oportunidad.

    Cabe destacar que además de los turistas de todas las edades que buscan este tipo de propiedades, se le sumó este año una gran demanda de estudiantes universitarios de Ecuador, Perú, México y Centroamérica especialmente, que llegan para capacitarse impulsados por el buen nivel académico y por los costos accesibles. Suelen buscar departamentos en áreas cercanas a las universidades.

  • Rentabilidad

    Un alquiler temporario es más ventajoso que uno tradicional. Con el mismo ejemplo anterior, para una unidad de dos ambientes en Recoleta, la rentabilidad pasa de 3,5% actual anual por un alquiler tradicional, hasta 8% o 9% en el caso de los temporarios. De todos modos, está claro que la inversión que debe hacer el propietario es mayor en el último caso, con la incorporación de mobiliario, equipamiento tecnológico y servicio de limpieza, entre otros gastos.

    Los precios que se publican en el sitio son finales e incluyen expensas, impuestos municipales, agua, luz, gas, TV por cable y -cuando lo especifica- servicio de mucama.

    Alquilar es sencillo: se selecciona el departamento que se desea y se verifica la disponibilidad para esa fecha ( mediante un calendario que marca en color rojo si está ocupado y en verde en el caso de que esté disponible). También figura un detalle con los precios por semana y por mes; el confort y los gastos que están incluidos en el valor del alquiler. Una vez seleccionada la propiedad, el cliente debe solicitarla enviando sus datos por e-mail y la empresa responde a la brevedad confirmando o rechazando el pedido. Las reservaciones se realizan mediante el pago de 20% de la estadía, o mediante tarjeta de crédito.

    El huésped es recibido por el dueño en el departamento en horario pre acordado. En ese momento el inquilino debe abonar el saldo y un depósito de garantía que varía según el tiempo del alquiler (ver infografía). Ambos firman el contrato y el correspondiente inventario que debenrevisar previamente. Unos días antes de la partida, el huésped debe comunicarse con el dueño para acordar una cita para la entrega del departamento. En esa ocasión, el inquilino devuelve las llaves y el propietario reintegra el depósito dejado en garantía.
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