"Es cierto que las PyMEs ocupaban 70% de la mano de obra, -reconoce Julio Massara, secretario del área que atiende a ese sector-. Ahora también, sólo que es 70% de una torta más chica. La realidad es que tenemos 50% entre desocupados y semi, que tenemos 15 millones de pobres y entre 7 y 8 millones de personas están en la indigencia. Los números son así y hay que volver a crear trabajo y las PyMEs son muy buena alternativa. Hay que mirar para adelante," dice a lo largo de una charla con Ambito Financiero.
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El funcionario admite que para tapar las grietas de la desocupación el camino es crecer y que las PyMEs necesitan recomponerse. «Tenemos una realidad y es que hay que aprovechar el tipo de cambio. Las PyMes deben dedicarse a sustituir las importaciones que no podemos hacer por el nivel del dólar. Hay 40% de componentes que se importaban para incluirse en la producción argentina, ahora hay que sustituirlos por fabricación nacional. Las grandes empresas están empezando a comprar a las PyMEs los productos que antes traían de afuera y las exigencias de calidad, como las normas ISO, se pueden cumplir porque las PyMEs tienen $ 12 millones en crédito fiscal para capacitación y mejoramiento de calidad.» Massara es empresario (autopartista) y lo señala con orgullo, que «es la primera vez que la secretaría que tiene que atender a los empresarios, está a cargo de un empresario». Menciona que de 140 contratados en la secretaría, encontró cerca de 70 ñoquis o casi ñoquis y que ya fueron despedidos, dice para explicar la racionalización. «Tenemos que tratar de que no entren productos importados que podemos hacer nosotros, tenemos que volver a tener los talleres en los fondos de las casas, pero no precarios, todo bien hecho. Los textiles están fabricando lo que ya no viene de afuera. Lo mismo otros sectores. Tenemos varios planes para ayudar a las PyMEs a desarrollarse y dar trabajo. A pesar de la inflación que reduce las posibilidades de compra de la gente» agregó.
Massara se para varias veces a lo largo de la charla y se enoja con las publicaciones sobre caída del producto industrial. «No cayó tanto mayo con respecto a abril, pero si lo medimos con el año pasado es otra cosa,» argumenta. «Una gran oportunidad es Brasil. Tenemos el dólar más o menos igual y nuestras mercaderías les sirven. Pero no esas cosas que hacíamos antes, con el uno a uno y les queríamos vender armados, que en realidad gran parte comprábamos a terceros países, cosas muy baratas. Ahora las tenemos que fabricar acá y las posibilidades son buenas. Ahí está el tema de la carne, recuerda y va sacando ejemplos de la memoria con verdadero énfasis. Las posibilidades están.»
Un problema para el futuro: las PyMEs no tienen crédito para capital de trabajo. «Es así, dice, pero las soluciones van apareciendo por la gran crisis que tenemos. Los fideicomisos de los madereros son un ejemplo. Si todo anduviera bien los grandes empresarios no los harían, pero si a las PyMEs les va mal, ellos no venden su mercadería ni pueden fabricar por los insumos importados y la rueda se cierra. No hay créditos, pero hay ideas y se ponen en práctica. Y desde la secretaría tenemos algunas cosas: la factura de crédito que empieza el 1 de julio, un crédito italiano por 75 millones de euros, crédito fiscal para capacitación, el programa para reestructuración empresarial, hay algunas cosas.»
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