23 de abril 2002 - 00:00

El feriado bancario seguirá por lo menos hasta el jueves

El gobierno hasta consideró pagar sueldos y jubilaciones que no fueron cobrados y quedaron retenidos por el feriado bancario en comisarías, oficinas de correo, y serían llevados allí hasta por ambulancias. Créase o no, esto no era por temor a ladrones sino a los jueces para que no se incauten los camiones blindados en momentos en que se llevan los fondos. Finalmente anoche un juez habilitó el pago en bancos de jubilaciones y planes sociales a partir de mañana. Aun así, bajarían el número de cajeros automáticos operativos a los existentes en estaciones de servicio, shopping o dentro de empresas o ministerios, también por temor a esta locura que se ha desatado en los jueces contenciosos de apropiarse de todo dinero circulante para satisfacer amparos al «corralito» antes que salga del Congreso alguna ley que evite recuperar el dinero.

El feriado bancario seguirá por lo menos hasta el jueves
El feriado bancario regirá hasta el jueves próximo inclusive, según dispuso el Banco Central por Circular A-3756; como en el sistema se presume que para esa fecha el Congreso ya habrá votado la ley del canje de depósitos por bonos, el viernes las sucursales podrían reabrir.

Hasta entonces
, y para evitar que el público se «chupe» el poco efectivo que les queda a las entidades, anoche en una reunión en la que participaron directivos de las redes Banelco y Link, del Banco Central y de entidades de primera línea, se estableció que el límite por extracción se reduce a $ 200. Con el mismo propósito, se permitirá un retiro cada dos días en lugar de cada 24 horas.

Los fondos para los cajeros automáticos serán aportados por cuenta y orden del Banco Central, lo que supuestamente dificultaría la acción de los oficiales de Justicia. También se dispuso reducir a menos de un tercio el monto que alberga cada ATM, que habitualmente ronda los $ 100.000.

De hecho, muchos funcionarios judiciales se apersonaron ayer a sucursales de entidades financieras para tratar de hacer efectivos amparos dictados por los jueces, a pesar del feriado bancario decretado por el Central.

Para poner plata en el bolsillo a la gente, y evitar la confiscación de fondos ordenada por los jueces que hacen lugar a los amparos -que ayer ya afectaron a cajeros automáticos y camiones de caudales-, las entidades financieras y el Banco Central (BCRA) se plantearon apelar al vetusto método de los sobres para abonar jubilaciones y planes sociales. Los pagos se efectivizarían en comisarías, sucursales del Correo Argentino y otras bocas.

Pero anoche a última hora, y a raíz de un pe-dido de amparo de la ANSeS, el juez Rodolfo Milano dispuso instruir al Central para pagar en los bancos todas las jubilaciones y planes sociales. Se trata de 200.000 seguros de desempleo, 350.000 planes sociales y 350.000 jubilaciones. Los pagos se harán con fondos de la ANSeS -para no abrir los tesoros y dejarlos a merced de los oficiales de justicia-, por lo que los camiones de caudales deberán descargar la plata directamente en las ventanillas.

Insólito, pero no tanto como la alternativa que se barajaba: pagar utilizando la red del Correo Argentino y las agencias de la ANSeS, transportando los fondos en camionetas del Correo.

En tanto, ayer muchas entidades evitaron reponer fondos en los cajeros para eludir embargos; otras, como el
Francés BBVA, el Ciudad o el HSBC, lo hicieron en buena parte de su red, pero sobre todo en los ATM ubicados en «ámbitos protegidos» (empresas, reparticiones públicas, centros comerciales, estaciones de servicio), justamente porque no se trata de «agencias bancarias» pasibles de la acción de los magistrados.

En algunos casos, los cajeros sólo entregaban dinero
a los clientes del banco dueño de la máquina, para evitar «subsidiar» a los de otras entidades que no reponían. Pero los ATM en su gran mayoría siguieron desabastecidos durante toda la jornada de ayer, situación que tendría a normalizarse a partir de hoy con los fondos que aportará el Central.

• Orden

Pero está claro que los bancos no reabrirán sus puertas -salvo para este caso puntual ordenado por la Justicia previsional-hasta tanto se sancione el canje de depósitos por bonos. La razón, de nuevo, es la certeza de que los oficiales de justicia -auxiliados por la fuerza pública-intentarán hacer cumplir las órdenes de los jueces que hicieron lugar a los amparos presentados por los depositantes.

Esto continuó sucediendo ayer, aun con feriado bancario y sucursales cerradas. Según informaciones del mercado financiero, la agencia del
Banco Provincia ubicada en una ciudad del oeste bonaerense habría sido objeto de una de estas acciones; la versión indica que el oficial de justicia habría intentado abrir el tesoro con el auxilio de elementos mecánicos y cerrajeros. En Capital Federal, Río Negro, Chubut y Chaco (por mencionar sólo algunos casos) se habrían producido intervenciones similares. (Ver nota aparte.)

Seguramente para evitar estos hechos,
la mayoría de las entidades le dio asueto a su personal (sólo concurrieron guardias mínimas); otra versión -no confirmada-dice que algunos magistrados habrían ordenado buscar a los gerentes de sucursales en sus propios domicilios para que les franquearan el acceso a las casas bancarias.

«No se justificaba hacer venir a la gente: si bien hubo otros feriados antes, en todos se mantenía alguna actividad (pagos y cobros); esta vez, nada. Por eso dimos asueto total»
, decía a este diario un alto ejecutivo bancario.

Ante el pánico que están causando las confiscaciones de fondos por parte de la Justicia entre los bancos, el Central y los bancos se pasaron el día de ayer buscando métodos alternativos para poder pagar jubilaciones y salarios atrasados. Así, el único resquicio legal que encontraron hasta la orden del juez Milano fue sacar la plata de los bancos como se pudiera, ensobrarla y pagarla en los más diversos lugares. Algún afiebrado llegó inclusive a plantear la posibilidad de
transportar los fondos en ambulancias o vehículos camuflados para evitar que algún juez se incautara de camiones de caudales. El fallo del magistrado, por una vez, «amparó» la cordura.

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