8 de agosto 2002 - 00:00

El FMI sorprendió: le prestó u$s 30 mil millones a Brasil

Sorprendió que FMI otorgó a Brasil 30 mil millones de dólares. Jamás el organismo había prestado tanto. Le permite usar sólo u$s 6.000 millones este año y el resto está a disposición del próximo presidente. Lo hace así porque si gana Lula o Ciro Gomes y no cumplen el acuerdo, no podrán disponer de la ayuda. El mercado reaccionó de inmediato: bajó el dólar a 3 reales, cayó 6% el riesgo-país y subió la Bolsa. Además el Fondo deja que Brasil use u$s 10 mil millones de reservas para calmar precio del dólar. Le da fuerte poder de intervención para frenar la corrida.

El FMI sorprendió: le prestó u$s 30 mil millones a Brasil
Washington y Brasilia (Reuters, AFP) - El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció ayer el paquete de ayuda más grande de su historia, 30.000 millones de dólares, para Brasil, que sorprendió, por su magnitud, hasta a los analistas más optimistas. Además, el FMI le permite al país reducir sus reservas internacionales en 10.000 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y defender el real. Una vez que el directorio del Fondo apruebe el acuerdo, el Banco Central brasileño bajará de 15.000 millones a 5.000 millones de dólares el piso de las reservas mínimas exigidas por el organismo.

Poco después del cierre de los mercados, el Ministerio de Hacienda brasileño confirmó el acuerdo de un nuevo programa stand-by por 15 meses, que significará desembolsos por 6.000 millones de dólares a lo largo de este año y el resto (24.000 millones) a partir de 2003.


A cambio del paquete, el FMI exige a Brasil que mantenga una meta de superávit fiscal primario (sin contar intereses de la deuda pública) de no menos de 3,75 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) durante 2003, un objetivo que sería revisado cada trimestre. El acuerdo también exige que el mismo nivel de superávit primario sea adoptado en las directrices presupuestarias de Brasil en 2004 y 2005.

Al firmar un acuerdo vinculado a objetivos trimestrales de superávit presupuestario en 2003, el FMI estaría asegurándose que, cualquiera sea el nuevo presidente, se adhiera a los términos del programa o corra el peligro de perder el financiamiento del organismo.


Por ello, el comunicado del FMI señala que «las autoridades brasileñas están convencidas de que este acuerdo sirve a los intereses del país y confían en que contará con el apoyo de los principales candidatos a la presidencia. En este momento, está en curso un proceso de consultas al respecto».

Al subrayar ese punto, Horst Köhler, director gerente del FMI, señaló: «El activo debate democrático dentro del Brasil será bienvenido y... el Fondo está listo para apoyar a cualquier gobierno comprometido con políticas económicas sanas».

«Al reducir las vulnerabilidades y las incertidumbres, el nuevo programa apoyado por el FMI proporciona un puente al nuevo gobierno que asume en 2003», dijo Köhler en un comunicado.

Agregó que el acuerdo crediticio «apoya la continuación de una estrategia de políticas que apuntalará la estabilidad macroeconómica y llevará el crecimiento económico de Brasil más cerca de su potencial en el mediano plazo». También «preservará la baja inflación y la sostenibilidad externa, y apoya los esfuerzos para incrementar el empleo y mejorar más las condiciones sociales para los brasileños», añadió.

• Señal clara

El acuerdo será llevado al consejo del FMI para recibir su aprobación final en setiembre pero, al hacer el anuncio ahora, el FMI está enviando una señal clara a los mercados financieros de que espera que se logre garantizar la aprobación del acuerdo para entonces.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos también expresó su apoyo al paquete crediticio y señaló que la mayor economía de América latina tiene políticas sanas. «Brasil tiene en marcha las políticas económicas correctas para mantener la estabilidad, para que la economía pueda seguir creciendo», dijo el Tesoro en un comunicado. «Estados Unidos permanece listo para apoyar a Brasil a medida que continúe implementando esas políticas», agregó.

Este es el tercer acuerdo que Brasil alcanza con el FMI en los cuatro últimos años.
Los anteriores fueron realizados en noviembre de 1998, después de la profundización de la crisis rusa y poco antes de que Brasil abandonase el cambio fijo -en enero del '99-, por un valor de 41.500 millones de dólares, a cambio de un fuerte ajuste fiscal que preveía metas de superávit primario para pagar la deuda, de inflación, y piso de las reservas internacionales. Su cumplimiento era revisado cada tres meses por un equipo técnico del Fondo, que después de verificar que todo estaba en orden autorizaba la utilización de nuevos recursos. De los 41.500 millones, 18.000 millones fueron recursos del FMI y otros 9.000 millones fueron proporcionados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Otros 14.500 millones fueron fruto de préstamos de varios países de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y Canadá. A pesar de que ese acuerdo se iba a prolongar hasta setiembre del pasado año, las turbulencias del mercado internacional y los atentados ocurridos el 11 de ese mes en Estados Unidos, así como la crisis argentina, obligaron al gobierno brasileño a acudir otra vez a la institución en busca de un nuevo colchón de seguridad.

Ese nuevo acuerdo colocó en setiembre a disposición de Brasil 15.650 millones y canceló el crédito restante del primer acuerdo.

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