23 de abril 2002 - 00:00

El mal menor

(El economista del CEMA, Jorge Avila, dialogó por radio sobre el plan BONEX y fue muy crítico de la actual propuesta.)

PERIODISTA: ¿Qué opina del nuevo plan BONEX y del momento económico?

Jorge Avila:
La situación realmente es dramática, pero de todos modos creo que, si bien tardíamente, esto es un principio de solución para el problema bancario, en la medida en que la gente así lo entienda. Ya tuvimos una experiencia de esta naturaleza en enero de 1990, en aquel momento se aplicó un plan BONEX. Ese plan reducía mucho la futura expansión monetaria y mucha gente pensó que sería una solución. Sin embargo el público reaccionó con tal desconfianza, con tal estupor, que pese a que el gobierno había eliminado fuentes de emisión monetaria y en consecuencia estaba apuntando a una solución bastante estable, se provocó una segunda hiperinflación, de manera que con esto le quiero decir que nada es seguro. Pero, en principio, creo que les saca presión a los bancos, se soluciona el problema bancario argentino para atrás porque realmente el gobierno les entrega títulos a los bancos y los bancos le entregan esos títulos al público, en consecuencia desaparecen los depósitos y queda reducido todo el problema a una cuestión del Estado con los bancos, quienes deberán pagarles sus títulos de alguna manera ¿verdad? O sea que es un principio de solución, espero que el público después de estos cuatro meses de desasosiego así lo entienda porque no veo muchas alternativas.

P.: ¿No hay otra alternativa?

J.A.: La que propuse con bastante incomprensión allá por diciembre era una propuesta de un plan BONEX pero privada, o sea bonos en dólares, parecidos a éstos, líquidos también, pero con tasas de interés pactadas por los bancos, los depositantes y los deudores, y en donde cada bono en dólares llevaba el rótulo del banco emisor, por ejemplo un bono en dólares a rescatar bajo ciertas condiciones por el HSBC, por el Banco de Boston, por el Citibank, por el Francés, por el Galicia, por el Río, y que cotizarían a distintos precios en el mercado que los bancos buenos rescatarían muy rápidamente y con quitas mínimas, y los bancos malos muy tardíamente y con grandes quitas. La actual es una solución estándar, histórica, socialista, igualadora para abajo, en donde a la gente que depositó en los grandes bancos y recibe una baja tasa de interés, le hacen pagar un pérdida idéntica a la gente que depositó en los malos bancos con alta tasa de interés.

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