La llegada del Súper Niño reconfiguró por completo las decisiones en el mapa productivo del Cono Sur. Luego de ciclos consecutivos marcados por un estrés hídrico severo, la eventual disponibilidad de agua vuelve a ubicar las proyecciones de volumen por encima de los promedios históricos, aunque el escenario dista de ser homogéneo. La ventana de oportunidad que abre el particular fenómeno climático convive con un abanico de riesgos operativos que van desde complicaciones en la trilla y deterioro de granos, hasta cuellos de botella en la infraestructura vial rural.
El Súper Niño pone a prueba al agro: prevén mejores rindes, pero las lluvias pueden demorar y encarecer la cosecha
La llegada del fenómeno climático al Cono Sur deja un mapa heterogéneo: exceso de agua en el Litoral y humedad más ajustada en el oeste chaqueño. Cómo influyen los días nublados, la demanda brasileña de trigo y los costos logísticos en el bolsillo del productor.
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La sequía prevista para el norte de Brasil por el Súper Niño sostendría los precios internacionales, lo que compensaría la mayor oferta proyectada en Argentina.
Según los especialistas consultados por Ámbito, la anticipación y la gestión del riesgo se transformaron en variables determinantes para los productores de la región. Contar con información meteorológica antes del inicio del ciclo permitió ajustar los planes de siembra y reorganizar el uso de maquinaria, aunque una mayor disponibilidad de agua no garantiza por sí sola la rentabilidad.
En cuanto al impacto económico proyectado en la Argentina, se perfila cierta recuperación de los ingresos de divisas para la campaña 2026/2027. Sin embargo, el contrapeso operativo se evidencia en la red logística terrestre, donde se prevén sobrecostos de fletes y demoras en el flujo hacia las terminales portuarias del Gran Rosario.
Ajustes de siembra y el factor chicharrita
En el país, la distribución de las precipitaciones muestra un comportamiento heterogéneo que obligó a reestructurar la campaña. Las zonas productivas del noreste, como el este de Chaco, el centro-norte de Santa Fe y Entre Ríos, registran acumulados por encima de la media. Por el contrario, hacia el oeste de Chaco y Santiago del Estero el perfil de humedad se mantiene más ajustado, algo que afecta el desarrollo del girasol y acelera la recolección de los lotes de trigo.
La consultora y Mag. en Finanzas Mariela Brandolin detalló a Ámbito cómo la coyuntura climática y de costos modificó las decisiones de siembra en la región. Según Brandolin, el área de maíz tardío en el norte del país sufrirá una reducción considerable como consecuencia del "impacto de la chicharrita" y el "aumento en los costos de flete", lo que derivará esa superficie hacia la siembra de soja. Para compensar esa merma, la zona núcleo y el centro del país volcaron un volumen significativo de hectáreas hacia el maíz temprano de primera.
Brandolin aseguró además que los productores aceleraron las labores de siembra para esquivar las ventanas de mayor variabilidad térmica y precipitaciones intensas proyectadas para los meses de verano. No obstante, las temperaturas moderadas y la persistencia de días nublados imponen un desafío adicional tanto para la emergencia de los cultivos de verano como para el secado y la cosecha del trigo en marcha.
Asimismo, la analista destacó que la ventana de siembra de soja de segunda echa luz sobre nuevos ajustes técnicos en densidades y manejo de lote para blindarse ante el pico de lluvias estivales. En materia de mercado, Brandolin recordó que la Argentina lograría un incremento de entre 3 y 4 millones de toneladas tanto en soja como en maíz con el impulso los mejores rindes por el clima, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. No obstante, el impacto de esta mayor oferta local no resultaría bajista para los precios internacionales, dado que la atención de los operadores se mantiene concentrada en la evolución del Súper Niño sobre el norte de Brasil.
En el frente externo, el mercado global mantiene la mirada fija en el país vecino. En Mato Grosso, principal polo de soja y maíz safrinha de ese país, los pronósticos de sequía para los meses estivales amenazan con postergar las labores de siembra y comprometer los rendimientos, un retraso que arrastraría el ciclo productivo de la segunda cosecha. En paralelo, el exceso de lluvias en el sur brasileño deteriora la calidad del trigo local, lo que elevaría sus necesidades de importación a un nivel récord de hasta 10 millones de toneladas. Ante la salida de Rusia de ese mercado por las restricciones comerciales derivadas de la guerra con Ucrania, la Argentina se consolida como el principal abastecedor de cereal de su socio regional, un frente donde la competitividad de los precios locales encuentra un sostén clave en medio de las oscilaciones de la campaña.
En diálogo con Ámbito, el ingeniero agrónomo de Adecoagro Uruguay, Daniel Peré, remarcó la importancia de utilizar la información meteorológica como una herramienta clave para la toma de decisiones a nivel regional: "Lo importante es tener la herramienta, es certera y en función de eso cada uno toma las medidas que considere necesarias. Para el experto, con esto el agua ya no es una limitante y la producción arma su plan de siembra sabiendo que es un año para aprovechar los rindes.
Peré también explicó que la disponibilidad de agua impulsó decisiones específicas según la ecuación de costos de cada planteo agrícola. En el caso del maíz, que es un cultivo caro pero de alto potencial, saber que se cuenta con humedad suficiente permite animarse a sembrarlo en zonas donde antes no se hacía. Sin embargo, si esta se presenta en exceso durante las etapas finales o la cosecha, puede complicar severamente la calidad del grano o retrasar labores clave como la fumigación, advirtió el especialista.
En esa misma línea, el técnico agropecuario y encargado de Logística de Adecoagro Uruguay, Horacio Cáceres, alertó a este medio sobre los riesgos sanitarios y operativos que genera el exceso de humedad en el cierre del ciclo de los cultivos de invierno. Cáceres detalló que la combinación de lluvias intensas y las primeras altas temperaturas favorece la aparición de enfermedades fúngicas como Fusarium en trigo, además de afectar a la cebada y la colza durante la etapa de llenado de grano. Asimismo, indicó que las precipitaciones continuas anegan los campos y acortan las ventanas de siembra para los cultivos de verano, lo que obliga a reprogramar fechas, modificar las variedades seleccionadas o directamente migrar hacia opciones como el maíz, que tolera de mejor manera la abundancia de agua.
Esta necesidad de precaver inconvenientes logísticos llevó a ajustar el equipamiento en las chacras de todo el Cono Sur, al incorporar mayor capacidad de siembra y cosecha para operar con rapidez en los períodos de tiempo seco que otorgue el clima.
Calidad, infraestructura y manejo del riesgo
Por otro lado, Peré advirtió que el impacto del fenómeno ya se percibe en la infraestructura hídrica en el Litoral argentino y el uruguayo: "Las represas no dan abasto y el río Uruguay está crecidísimo". Esto exige extremar los recaudos en las áreas bajas e inundables a la hora de definir qué cultivos implantar. Las complicaciones vinculadas al exceso de lluvia no se agotan en el campo. La logística de transporte y la infraestructura vial representan un punto crítico para la extracción de la cosecha. En regiones donde los caminos rurales sufren anegamientos recurrentes, el uso de herramientas de almacenaje en origen, como el silobolsa, se consolida como un recurso indispensable para evitar la paralización de la trilla.
En efecto, la exposición prolongada a la humedad en la fase de maduración afecta de manera desigual a los distintos cultivos. Mientras que maíces con cosechas programadas hacia el final del verano cuentan con mayor margen de secado natural, la soja y los cereales de invierno presentan una susceptibilidad superior frente a precipitaciones continuas en el tramo final del ciclo. El resultado definitivo de la campaña dependerá de la capacidad de respuesta técnica para capitalizar el potencial hídrico sin perder atributos de calidad en el trayecto hacia el puerto.




