18 de marzo 2002 - 00:00

Habría fuerte suba en gas

La comisión renegociadora de los contratos de los servicios públicos se va a encontrar desde un comienzo con un problema urgente: las tarifas de luz y gas para el invierno que deben empezar a regir el 1 de mayo.

En el caso de esos servicios, está por un lado la renegociación del aumento que piden las distribuidoras de electricidad y gas por sus propios costos por lo que se denomina «valor agregado de distribución». Pero ese ajuste coincidirá en el tiempo con las subas de los precios mayoristas de la energía y del gas en boca de pozo, con lo cual la situación se complica.

La semana pasada, una resolución del Ministerio de Economía postergó por segunda vez la declaración de los costos variables que debieron haber hecho en febrero las empresas generadoras de electricidad.

La norma posterga la presentación para hoy, pero se afirma que tampoco se cumplirá ese plazo. Según voceros de las generadoras, «es imposible determinar los costos del gas y de los combustibles en pesos para los próximos seis meses».

Según el procedimiento establecido con la ley de marco regulatorio eléctrico, cuando se privatizó Segba, las centrales térmicas deben presentar sus costos variables (sobre todo gas y combustibles) dos veces por año, en febrero y en octubre.

•Escenarios

Con esos datos, más otras informaciones sobre la oferta y la demanda, Cammesa -la empresa mixta en la que participa el gobierno y los operadores eléctricos-presenta a mediados de abril distintos escenarios para el precio mayorista de la energía que finalmente define la Secretaría de Energía.

Ese valor-que se llama precio estacionales el que las distribuidoras eléctricas de todo el país trasladan a las tarifas del semestre, con la posibilidad de corregir al cabo de los primeros tres meses.

Cuando la proyección del precio estacional aprobado por Energía es menor al que se registra en el mercado real diario, Cammesa compensa a los generadores con un fondo llamado de estabilización. En caso contrario, cuando el valor proyectado es mayor al real, la diferencia engrosa el fondo.

En febrero, cuando correspondía la revisión trimestral del precio estacional fijado en noviembre, la Secretaría de Energía optó por mantener el mismo valor de los primeros tres meses.

La situación es distinta en el invierno porque hay menos capacidad de maniobra para imponer precios. El valor del gas en boca de pozo está desregulado y por razones estacionales, normalmente sube el 1 de mayo y baja el 1 de octubre.

Considerando lo que ocurrió el año pasado, voceros de los generadores estiman que el gas en yacimientos de la cuenca neuquina-que provee 50 por ciento de lo que se consume en el país-subirá 25 por ciento en dólares el 1 de mayo.

Hasta el momento, los contratos entre las generadoras y las distribuidoras de gas, y en algunos casos, directamente con las petroleras, se pesificaron 1 a 1 según las normas en vigencia, pero están sujetos a una renegociación entre las partes.

•Planteo

En estas condiciones, las productoras de electricidad plantearon al secretario Alieto Guadagni que la declaración de los costos variables debe realizarse semanalmente.

La declaración semanal les aseguraría poder trasladar al precio de la energía las oscilaciones que prevén tendrán el gas y los combustibles sustitutos. Estos son los que se usan en caso de que haya restricciones al suministro de gas a las centrales térmicas debido al alto consumo residencial o industrial, lo que en realidad es poco probable que ocurra este invierno debido a la baja de la actividad.

Al fijarse los costos variables por semana, Cammesa tendría muchas más incertidumbres para fijar el precio estacional de la electricidad, y la Secretaría de Energía más dificultades si pretende mantener el precio mayorista congelado.

Dicho de otra forma, el gobierno sólo podría atenuar la suba del precio del gas, como lo hizo con los combustibles. Y si el valor del gas sube pero no se permite que se ajuste el precio mayorista de la electricidad, los generadores podrían tener serias dificultades. Si se deja aumentar el precio mayorista y no se permite trasladarlo a tarifas, el problema sería para las distribuidoras eléctricas.

Un problema semejante pasa con las distribuidoras de gas.
Si en la negociación con las petroleras, como Repsol-YPF, Total, Pan American y Pérez Companc, no se llega a una revisión de los contratos ya firmados, tendrán un impacto de 20 a 25 por ciento en la materia prima, que representa un tercio de la factura que pagan los usuarios, al igual que en la luz.

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