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20 de octubre 2011 - 18:25

Merkel y Sarkozy se esfuerzan en mantener en pie propuesta para salvar a Europa

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Alemania y Francia admitieron que la cumbre europea del domingo en Bruselas no bastará para definir los ejes centrales del plan para superar la crisis de deuda que tiene su epicentro en Grecia y prevén otra reunión para la semana próxima, en la que se terminarían de limar las cuestiones que no se resuelvan en el primer encuentro.

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La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirán el sábado por la noche en Bruselas para tratar de destrabar las negociaciones que están trabas en torno al papel que debe desempeñar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para ayudar a los países con problemas de deuda.

Ambos mandatarios, que el miércoles se reunieron en Fráncfort de manera imprevista y que este jueves hablaron por teléfono, se han comprometido a dar una "respuesta global y ambiciosa" a la crisis, aunque para ello habrá que esperar a una segunda cumbre "como muy tarde el miércoles" de la próxima semana, según un comunicado conjunto difundido por la presidencia francesa.

"Francia y Alemania han acordado que el conjunto de los elementos de esta respuesta global y ambiciosa se examinará de forma profunda en la cumbre del domingo para poder ser adoptada definitivamente por los jefes de Estado y de Gobierno en una segunda cumbre como muy tarde el miércoles", expresó el comunicado.

La respuesta debe incluir "la aplicación operacional de las nuevas modalidades de intervención del FEEF, un plan recapitalización de los bancos europeos (y) la puesta en marcha de la gobernanza económica de la zona euro y el refuerzo de la integración económica", reiteraron.

Los líderes de las dos principales economías de la Eurozona también exigieron que se inicien "negociaciones inmediatas" con el sector privado "para encontrar un acuerdo que permita reforzar la sostenibilidad" de la deuda griega.

En la cumbre del 21 de julio, el sector privado se comprometió a contribuir con unos 50.000 millones de euros a un segundo paquete de ayuda estimado en 158.000 millones de euros, lo que supondría una quita del 21% de la deuda griega.

Ahora, los europeos estarían barajando una quita de un 50%. Para evitar un colapso financiero, Europa se dispone a inyectar capital en los bancos.

Las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda griega afloraron este jueves precisamente entre los dos principales acreedores de Grecia: la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

De ellos depende la entrega de una nueva inyección financiera al país heleno para evitar su quiebra inminente, según reconoció el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos.

Para Europa, la decisión de dar luz verde a la entrega de 8.000 millones de euros, el sexto tramo del crédito de 110.000 millones de euros acordado en mayo de 2010 a Grecia depende de las decisiones del Eurogrupo, pero para el FMI "depende de la solvencia del país y de la cuestión de saber si Europa garantiza la financiación de Grecia en los próximos 12 meses", dijo el ministro ante el Parlamento.

El Parlamento griego aprobó los artículos de la ley que con las nuevas medidas draconianas de austeridad adoptadas por el cada día más debilitado gobierno del socialista Giorgos Papandreu, que afectan de manera especial a los funcionarios -más de 30.000 irán al paro técnico-, en medio de las cada vez más violentas protestas sociales.

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