23 de abril 2002 - 00:00

Pelea en Olivos

(El periodista dialoga con Eduardo Setti, economista del justicialismo, allegado a las 62 Organizaciones, quien el sábado estuvo 5 horas con Eduardo Duhalde.)

PERIODISTA: Bueno, supongo que después de 5 horas con Duhalde, le habrá cambiado la cabeza.

Eduardo Setti:
Lo dudo. En verdad, él nos llamó -junto a Daniel Carbonetto, Rodolfo Frigeri y Carlos Leyba-porque le inquietaba que los nuevos bonos para los ahorristas, si sale la ley, le hacían perder 80% del capital.

P.: ¿Y ustedes acercaron alguna alternativa?


E.S.:
En verdad, le presentamos una opción y la conversamos con gente del equipo económico (Jorge Todesca, Lisandro Barry), a quienes no les pareció inadecuada la propuesta, pero ciertamente no la tenían en el libreto.

P.: Pero en
Ambito Financiero se comentó que hubo mucha pelea.

E.S.:
Vamos por partes. Nosotros fuimos a la tarde, charlamos con Duhalde, luego vinieron los de Economía y hablamos del proyecto. Todo bien. Después, cuando el Presidente invitó a comer, bueno, ahí hubo muchas rispideces, discutimos mucho, yo estoy casi arrepentido de haber perdido la paciencia, pero ya estoy un poco grande y me irrito fácilmente con algunas situaciones.

P.: ¿Con quién se peleó más?

E.S.: Y, bueno, con Todesca. A mí me parece que en estos últimos 4 meses se hicieron muchas macanas y eso es lo que reproché. Además, basta con la historia del FMI: desde Martínez de Hoz que estamos soportando sus consejos y siempre estamos en el mismo lugar. Pero convengamos que fue una discusión de café, inclusive porque se ventilaron viejas historias dentro del justicialismo, lo que unos cambiaron y lo que otros no cambiamos. No hubo examen, ni cosa parecida. Apenas discusión, porque a mí me parece que si no hay posibilidades alternativas de inversión, si no hay bancos o mercado, vamos a seguir teniendo problemas con el dólar.

P.: ¿Qué, usted sigue en las 62 Organizaciones?


E.S.:
Para bien o para mal, yo estoy ahí. Ahora soy asesor; hasta el año pasado figuraba en el consejo directivo, pero luego se integró sólo con gremialistas.

P.: ¿Y Duhalde qué decía mientras se peleaban?


E.S.:
Escuchaba, para él todo parece difícil. Reconoció que ahora se tenía que ocupar de la cuestión económica, que no le había prestado atención al principio porque se había dedicado al tema de la ayuda social.

P.: Digamos que tampoco hizo mucho en lo que prestó atención.


E.S.:
Yo no seguí demasiado ese tema, sé lo mal que han hecho en materia económica.

P.: ¿Y por qué citó a Carbonetto, Frigeri y Leyba con usted? ¿Acaso forman un equipo?


E.S.:
No, lo que ocurre es que a veces nos comunicamos por algunos temas y reconozco que hay una cercanía en ciertos aspectos. Nada más.

P.: Salgamos de la pelea y las discusiones, ¿qué pasó con su proyecto alternativo al bono?


E.S.:
En rigor, no es una alternativa. Nosotros le propusimos como solución, para que los depósitos no pierdan tanto valor, que uno de los bonos fuera una acreditación a 1,40, a través de un cheque nominativo que pudiera funcionar exclusivamente dentro del «corralito» financiero. O sea que, fraccionado o totalmente, sirviera para comprar bienes, departamentos, autos, etcétera.

P.: ¿Algo parecido a lo que ya funcionaba?


E.S.:
En cierto sentido, pero evitando sangrías que después van a parar al dólar. Debíamos ajustar la propuesta, pero en verdad no hubo tiempo ni demasiado interés por entenderla. Y eso que, creemos, es reactivante y además no le hace perder plata a nadie.

P.: Bueno, pesificando a 1,40 les hace perder 50% a los depositantes.

E.S.:
Sí, claro, en dólares se pierde, pero no 80% como tal vez ocurra con los nuevos bonos cuando éstos salgan al mercado.

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