Los países de la Unión Europea enfrentarán en 2009 una recesión, informó el FMI tras una nueva revisión de su World Economic Outlook. Además, apenas asuma Barack Obama la presidencia de los Estados Unidos, deberá enfrentarse con que la principal economía del mundo caerá 0,7%, cuando hace apenas un mes atrás, el organismo multilateral había proyectado un crecimiento de 0,1%.
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Gracias a las economías emergentes, con China -con un pronóstico de expansión de su PBI de 8,3%- y la India -con 6,3%-, el mundo crecerá 2,2%, aunque este porcentaje está 0,8% por debajo de lo estimado en octubre.
Un dato que humaniza estas cifras: cada puntoporcentual en que se reduce el crecimiento económico significa cerca de 20 millones de nuevos pobres a nivel mundial, según datos del Banco Mundial.
La desaceleración de la economía brasileña es un problema que afecta directamente a la Argentina: según el FMI, el país vecino crecerá sólo 3% en 2009 y proyecta para este año un PBI de 5,2%. Si bien el informe no muestra cifras de la Argentina, a nivel local algunos economistas como por ejemplo Miguel Ángel Broda ya están hablando de crecimiento nulo el año próximo, o directamente de una caída de 2%. En tanto, otros que mantienen el anonimato ven un escenario más pesimista: bajas del PBI de entre 3% y 5%. Muy lejos del 4% que figura en el Presupuesto 2009 sancionado el miércoles por el Congreso.
En el comunicado, el FMI sostiene que desdela Segunda Guerra Mundial no ocurría que las economías desarrolladas tuvieran perspectivas de contraerse. Sin embargo, este pronóstico mundial ni siquiera es una garantía ya que «las condiciones podrían incluso empeorar a medida que el sector financiero reduzca sus deudas, se produzca un alza en las cesaciones de pagos de las empresas y los consumidores disminuyan sus gastos», dijo Oliver Blanchard, consejero económico y director del Departamento de Investigación del FMI. Al inicio de la conferencia de prensa que brindó ayer en Washington, se presentó con la siguiente introducción: «Me temo que nuevamente soy portador de malas noticias».
En este sentido, el FMI fue enfático en señalar que la revisión del panorama económico mundial responde a «una dramática falta de confianza de los consumidores y las empresas. Su riqueza se ha perdido. El nivel de incertidumbre es muy alto. La gente tiene miedo y decidió gastar menos». Aunque aporta una leve brisa de optimismo al sostener que cuando la situación de los mercados financieros se estabilice y la incertidumbre disminuya, se observará una «rápida recuperación en el gasto», explicó Blanchard.
El organismo tuvo que revisar también los pronósticos efectuados en octubre para las economías emergentes. Así, de un crecimiento estimado de 6,1% se bajó en un punto, a 5,1%. Las causas: la caída de los precios de los commodities, una disminución de las exportaciones y el impacto de la crisis financiera.
Si bien el documento rescata los planes y políticas ya anunciados que evitaron que la debacle se convirtiera en «turbulencia financiera sistémica», de todas maneras advierte que no se puede asegurar «que no hayan quedado minas escondidas en el campo» y, de ocurrir este escenario, admite que la situación podría agravarse provocando «una mayor contracción de la actividad».
El Fondo dijo que las medidas monetarias y económicas podrían ser «reforzadas, aclaradas y mejor coordinadas y por lo tanto fomentar una recuperación más rápida de los préstamos y la demanda».
Ahora estiman que el precio del petróleo se ubicará en u$s 68 por barril y que los alimentos también bajarán sus precios por el menor consumo mundial.
Resumiendo: para el FMI no hay dudas de que el año que viene el mundo enfrentará un escenario recesivo, que los países emergentes crecerán menos pues sus exportaciones se verán afectadas y no se atreve a afirmar que la crisis financiera haya terminado.
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