El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, estará hoy en Monterrey (México) para una cumbre de la ONU; mantendrá un contacto apenas protocolar con Eduardo Duhalde, uno de los invitados a la reunión. De ahí partirá hacia Perú y El Salvador. Dedicó a ese viaje oficial un reportaje con varios medios latinoamericanos en el cual se refirió lateralmente a la Argentina. Aquí lo más importante de ese contacto con cronistas de varios medios latinoamericanos como «La Opinión» de Los Angeles, la agencia «EFE», «El Comercio» de Lima y «El Norte» de México:
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Llega el turno de la última pregunta y está referida a declaraciones del funcionario de asuntos económicos Alan Larson, que habían sido publicadas en un diario mexicano. Bush pregunta quién es Larson, mientras sus asesores dicen, «sí, claro, Larson», tratando de que recuerde, pero el presidente, nada, está en blanco. «Es que tengo un gobierno muy grande -se ríe-.» «En realidad -señala en broma- no sé si lo conozco o no, depende de lo que haya dicho. Aunque la pregunta ahora -agrega-es si él me conocerá a mí después de lo que he dicho.»
La broma, sin embargo, lo lleva a un tema realmente importante que los líderes del mundo reunidos en México están tratando estos días: un país con corrupción no recibirá dinero para ayuda.
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