Lejos del diálogo, el gobierno y el campo volvieron al choque ayer. El titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), Ricardo Echegaray, salió a contestar con dureza a Confederaciones Rurales (CRA) por un informe de la entidad que reclamó por la complicada situación de siembra en el país y el cierre de las exportaciones de cereales, con un perjuicio que se traduciría en más de u$s 2.200 millones. Para responder, la ONCCA apeló a su habitual estrategia: desplegó datos asegurando que en los diez meses de este año, se autorizó la exportación de 10.343.930 toneladas de trigo, sobre las 7.766.871 toneladas autorizadas en 2007; y 14.852.698 toneladas de maíz, contra 14.667.500 toneladas del año pasado. Sin embargo, estos datos están lejos de coincidir con los que manejan los técnicos de CRA.
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«Los datos del informe de CRA son categóricos y desmienten los números y argumentos de los ruralistas», precisó la ONCCA, que resaltó que razones de distinta índole «inciden en el cambio de la superficie sembrada de cada grano o en la tecnología utilizada».
Sin embargo, CRA no tardó en contestar: «Nunca afirmamos que exportamos menos en 2008 que en 2007. Con seguridad no analizaron nuestro estudio completo.
Todo lo contrario, lo que decimos es que no aprovechó el país ese mayor saldo exportable al tener cerrados los registros de exportaciones del trigo y la no entrega de los ROE verdes en el momento de los mejores precios internacionales».
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