Los empleados con salarios no registrados, en general con sueldos bajos, y los jubilados que cobran por encima de la mínima son los más perjudicados por la devaluación.
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El alza de precios que disparó la devaluación generó esta fuerte pérdida del poder adquisitivo que se palpa también en los elevados índices de pobreza.
• Desde diciembre de 2001, el índice de precios al consumidor creció 66 por ciento, pero con un aumento de precios que no fue parejo para todos ya que entre los más pobres, donde los alimentos explican la mayor parte de los consumos, el crecimiento de los precios se estima en 89 por ciento.
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