Aun con feriado, en "arbolitos", "cuevas", hoteles y adentro de algunas casas de cambio y entidades financieras se pactaron operaciones de dólares a $ 3,15 para la compra y $ 3,30 para la venta. Pocas transacciones, claro, por la escasez de efectivo, pero aun así en las mesas de dinero se hicieron operaciones a liquidar el día de reapertura de los mercados.
Solamente este fin de semana vinieron a Buenos Aires casi 20 mil turistas, de los cuales alrededor de 15 mil eran uruguayos que aprovecharon el feriado largo.
Ellos reactivaron los negocios de la zona de Recoleta y el centro. Esos comercios antes prácticamente no tenían ventas porque los argentinos no compraban y para los turistas con el 1 a 1 todo era caro. Ahora sólo los turistas compran, y esto hizo que en esas zonas todos los precios estén exhibidos en las vidrieras en dólares.
Por ejemplo, el Patio Bullrich recuperó su fama de lugar caro y exclusivo. Un saco de cuero para hombre se vende, de acuerdo con la calidad, entre $ 3.500 y $ 7.200. Los trajes no bajan de $ 1.500 y llegan a $ 5.000 si son importados. Una remera de Versace cuesta 200 dólares, o sea más de 600 pesos. Ni hablar de un suéter que llega a $ 1.000.
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