La Casa Blanca se toma su tiempo y el secretario de Estado, John Kerry, aseguró que Washington trabaja para evitar "la total y completa destrucción de Siria", y que en los próximos días se reunirá en la misma mesa con Arabia Saudita, Turquía y Rusia.
"Hemos recibido una propuesta de la parte estadounidense para celebrar en los próximos días una reunión dedicada a Siria y al arreglo" del conflicto, dijo Maria Zajarova, portavoz de Exteriores, a la televisión pública. "Estamos abiertos a dichas reuniones. Honestamente, nunca hemos estado cerrados y siempre hemos dicho que estamos dispuestos y que queremos contactos por los canales de los órganos especializados en dichas materias", señaló.
"Tenemos un interés moral para intentar frenar esta catástrofe", dijo Kerry por su parte. "Si la violencia continúa, habrá más refugiados", agregó.
Al respecto, Zaidun Zubi, presidente de la Unión Siria de las Organizaciones para el Auxilio Humanitario, concluyó su misión en la región de Alepo y denunció el éxodo masivo de desplazados de las áreas al sur de la ciudad.
"Pude ver con mis ojos decenas de pueblos en la zona al sur de Alepo completamente vacíos. Vi cientos de familias de desplazados en la calle, huyendo a pie o con cualquier medio posible", denunció. "Son al menos 70.000 las personas que huyen", agregó, afirmando que el número podrá aumentar en los próximos días.
La ciudad era blanco desde el sábado de ataques de la aviación aérea rusa y la ofensiva de tierra de las tropas gubernamentales sirias, apoyadas por militares iraníes y el Hizbulá libanés.
En los últimos días, informes de prensa habían referido sobre la llegada de "miles de soldados iraníes" y "cientos de Hizbulá en apoyo de la avanzada leal. Desde Teherán y Beirut no hubo desmentidas. El objetivo de la campaña ruso-iraní es separar Alepo de Idlib, según los medios libaneses cercanos a Irán. Fuentes de los insurgentes afirmaron que los milicianos antirrégimen "resistían" y que en las últimas horas habían destruido "cincuenta tanques" gubernamentales.
EE.UU. encabeza una coalición de unos 60 países que realiza ataques aéreos contra el Estado Islámico en territorio sirio desde septiembre de 2014, pocas semanas después de haber iniciado acciones similares en Irak. Rusia afirma que con sus bombardeos buscan debilitar tanto a EI como a otros grupos "terroristas", pero el Pentágono sostiene que la verdadera intención de Moscú es apoyar a los rebeldes que combaten a las fuerzas leales al presidente sirio Bashar al Asad. Las otras incursiones fueron, según Moscú, en las regiones de Latakia, Hama e Idlib, fronterizas con Alepo: al parecer, allí fue atacado un centro de Al Qaeda.
De acuerdo con otra fuente, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, las fuerzas leales a Al Asad tomaron gran parte del pueblo de Dikuane, al este de Alepo y en cuyos alrededores prosiguen los enfrentamientos con el EI. En paralelo, las poblaciones de Al Bab, bastión del EI en los alrededores de Alepo, y de Jan Tuman estaban siendo objetivo de bombardeos.
| Agencia ANSA, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero |


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