Guillermo del Toro ambientará su película “The shape of water” en la Guerra Fría, en tanto Christopher Nolan cambiará totalmente de registro en “Dunkirk”, una historia que transcurre en la Segunda Guerra Mundial.
Los Angeles - Fox difundió ayer el primer avance del drama sobrenatural "The shape of water", la nueva película del director y guionista mexicano Guillermo del Toro. La película, ambientada en la década de 1960 en plena Guerra Fría, cuenta la historia de Elisa, una mujer muda que trabaja como limpiadora en una instalación gubernamental estadounidense y descubre un experimento secreto que involucra a un ser acuático. El film, protagonizado por la actriz británica Sally Hawkins ("La felicidad trae suerte", "Blue Jasmine") y que también cuenta con la participación de Michael Shannon, Michael Stuhlbarg y Octavia Spencer, se estrenará el 8 de diciembre. El film ya generó elogios de los críticos. Del Toro, quien está en la etapa de postproducción de "Titanes del Pacífico 2", protagonizada por John Boyega ("La Guerra de las Galaxias: El Despertar de la Fuerza"), también dirigió la aclamada "El laberinto del Fauno", la adaptación del cómic "Hellboy" y la película de suspenso sobrenatural "La Cumbre Escarlata".
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Tras la ciencia ficción de "Interstellar" (2014), el británico Christopher Nolan cambiará totalmente de registro en "Dunkirk", una historia de guerra "envolvente, intensa y cargada de suspenso" en la que narra la evacuación de 300.000 soldados de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. Ha sido una "oportunidad para narrar historias que no se habían contado antes en el cine" sobre este hecho histórico, explicó Nolan en declaraciones esta semana. En "Dunkirk", Nolan cuenta desde diferentes puntos de vista la denominada 'Operación Dinamo', el rescate de soldados belgas, franceses y británicos rodeados por el ejército nazi a finales de mayo de 1940, en el que participaron todo tipo de embarcaciones, incluso civiles, un hecho que fue calificado por el entonces primer ministro británico, Winston Churchill, como un "milagro". Para Nolan "no se trató de una victoria, ni de una batalla, sino de una evacuación", lo que, aunque puede "resultar bastante simple", terminó por convertirse en algo "muy importante" que forma parte ya de la "historia universal". En su décima película, en la que ha utilizado cámaras IMAX y barcos y aviones reales, el director y productor ha recurrido a un hecho que "cambió el mundo" y que le ha permitido "hablar del sentido de la comunidad" entre los soldados y los civiles que se unieron para poder hacer frente a las adversidades de la guerra. Con sólo 107 minutos, se trata de un film con pocos diálogos y relata con vistosas imágenes el hecho bélico desde tres diferentes puntos de vista: tierra, mar y aire. Un rodaje que planteó "grandes retos físicos" a la hora de grabar en cada una de las posiciones, lo que le llevó a "tener la sensación de haber hecho algo nuevo", ya que siempre busca "construir experiencias sobre el pasado, pero mirar también a nuevas metas". Es algo que ya ha demostrado en sus trabajos anteriores, en los que siempre ha buscado miradas originales para historias o géneros habituales en el cine. Sorprendió con "Memento" (2000) un complejo thriller; marcó un punto de inflexión en las películas de superhéroes con "El caballero de la noche" (2008) y aportó nuevas perspectivas a la ciencia ficción con "Interstellar" y "El origen" (2010). Y ahora se atreve nada menos que a uno de los géneros clásicos por excelencia del cine, el de guerra, que ha dado grandes películas, como "Rescatando al soldado Ryan" o "La delgada línea roja", con las que los críticos ya comparan el film de Nolan.
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