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Diez lugares de la Tierra que parecen de otro planeta
Quienes han visto por primera vez fotos del Valle de la Luna en la provincia de San Juan seguramente pensaron que en realidad eran imágenes que se habían conseguido en algún sitio web de la NASA. Nuestro planeta tiene disperso un extraordinario conjunto de escenarios sorprendentes que hacen viajar la imaginación y nos conectan con el resto del insondable universo.
Lago Kliluk, Okanagan Valley, Canadá
A ese enorme agujero de 60 metros de diámetro se lo conoce como «La puerta del infierno». Apareció en 1971 durante una búsqueda de gas en el gran desierto de Karakum que realizaban geólogos soviéticos, y vieron cómo su equipo y sus tiendas eran tragados por la tierra. Habían descubierto un área subterránea de gas natural, como comprobaron al prenderle fuego. Desde entonces arde brindando un sobrecogedor espectáculo, y no se sabe cuándo se apagará. El cráter está vallado dado que es uno de los principales lugares turísticos de ese país de Asia central.
Calzada de los Gigantes, Antrim, Irlanda del Norte
«The Giants Causeway» es un conjunto de unas 40.000 columnas de basalto surgidas del enfriamiento de un cráter hace unos 60 millones de años. Según la leyenda, dos gigantes, uno irlandés, el otro escocés, se llevaban muy mal y se tiraban rocas, y de tanto hacerlo se formó un campo de piedras en el mar por donde el escocés decidió pasar y derrotar a su adversario porque era más fuerte. La mujer del irlandés viendo venir al escocés disfrazó a su marido de bebé. Cuando el escocés vio que el bebé era tan grande pensó que su padre sería el triple de éste y huyó pisando fuerte para que las rocas se hundieran en el mar y el otro gigante no pudiera llegar a Escocia.
Lago Kliluk, Okanagan Valley, Canadá
Parece como si en ese lago hubieran aterrizados platos voladores o se estuviera en un planeta de superficie blanda y mutante. Según el clima este lago de la Colombia Británica de Canadá cambia su imagen. Sus aguas, de enorme concentración de sulfato de magnesio, al evaporarse se cristalizan formando duros círculos de colores con bordes blancos que son pasarelas entre los diferentes lagos. Este fenómeno natural es único en el mundo. El lugar es sagrado para los aborígenes Okanogan, y muy poco transitado por el turismo.
Socotra, Hadramawt, Yemen
Los paisajes de este pequeño archipiélago, formado por cuatro islas en el océano Índico, son escenarios ideales para películas de ciencia ficción. Debido al largo aislamiento geológico, junto con el fuerte calor y la sequía, se ha creado una espectacular flora. Más de un tercio de las más de 800 especies de plantas de Socotra no se encuentran en ninguna otra parte. La formación vegetal más sorprendente de la isla se encuentra en los acantilados, al pie de las montañas donde está el famoso árbol de la sangre del dragón.
Oasis Luna Creciente, Dunhuang, Gansu, China
Este mítico y maravilloso lugar rodeado de un árido contraste parece surgido de una «fantasía heroica», de un relato futurista de un comic manga, y en realidad este oasis en el desierto del Gobi, en el oeste de China, es fruto de una particularidad geológica absolutamente asombrosa que ha obligado al viento del desierto a cambiar ligeramente su dirección, lo que ha hecho que jamás haya sido sepultado por arena en los últimos 1.000 años.
Fly Geyser, Washoe, Nevada, EE.UU.
También conocido como el Fly Ranch Geyser es un pequeño geyser geotérmico en un «ranch» privado cuyo dueño, Todd Jaksick, no permite visitantes, aunque algunos obvian esta prohibición y van a sacar fotos. El Fly Geyser fue accidentalmente formado por la perforación de un pozo de agua que afectó a una fuente de energía geotérmica, y continua entregando chorros de agua caliente. Su magnífica coloración, que le da el carácter de ser de lugar de otro mundo, es fruto de la sedimentación de diversos minerales.
Cuevas de Aranauri, Waitomo, Nueva Zelanda
Han logrado fama mundial las cuevas de roca calcárea que forman grutas habitadas por la Arachnocampa Luminosa, una larva del tamaño de un mosquito que desprende una luz brillante con la que atrae a sus presas a las que atrapa de modo parecido al que utilizan las arañas. El lugar fue descubierto a fines del siglo XIX por un líder maori junto a un explorador inglés, que quedaron deslumbrados por ese fenómeno único en el mundo, hoy muy visitado por el turismo.
Valle de la Luna, San Juan, Argentina
El Parque Provincial de Ischigualasto o Valle de la Luna, en Valle Fértil, extremo norte de la provincia de San Juan, es una enorme área protegida, célebre mundialmente tanto a nivel científico por resguardar una notable reserva paleontológica, como turístico por sus escenarios naturales. Es el único lugar donde puede verse totalmente al descubierto todo el período triásico en forma completa. Allí las formaciones geológicas tienen una antigüedad entre 180 y 230 millones de años.
Pamukkale, Denizli, Turquía
Pamukkale quiere decir en turco «Castillo de algodón», y es una zona natural en el valle del río Menderes, en la provincia de Denizli, famosa por su atracción turística. Los movimientos tectónicos hicieron aparecer fuentes de aguas termales y provocaron que gruesas capas de piedra caliza y travertino bajen en forma de cascadas por la ladera dando la sensación de estar ante una catarata congelada. Hay, además, terrazas en forma de medialuna con una capa de agua poco profunda en el tercio superior de la ladera formando escalones o estalactitas que sostienen y unen estas terrazas.
Terrazas de Yuanyang, Yunnan, China
Las terrazas de arroz de Yuanyang son los campos de arroz más bellos y espectaculares de China y del mundo entero. Han sido talladas en la montaña por el pueblo Hani durante siglos. Ir a ver allí un amanecer o un atardecer es uno de los viajes más elegidos porque allí se aprecia la simbiosis en la naturaleza capaz de hacer una obra de arte. El agua se evapora desde la terraza de arroz en forma de nubes, las nubes dan lluvia, que se recoge, y son atrapadas por los bosques de las montañas. El agua de la lluvia y el flujo de manantiales fluye de la montaña hasta las terrazas de arroz y el ciclo se repite continuamente. Conocidas como «terreno-escultura» esas terrazas son Patrimonio Mundial.

