17 de septiembre 2012 - 00:00

Dolido por Siria, finalizó el Papa visita al Líbano

El papa Benedicto XVI finalizó ayer una visita de tres días al Líbano. Celebró una multitudinaria misa en Beirut, ante 300.000 personas.
El papa Benedicto XVI finalizó ayer una visita de tres días al Líbano. Celebró una multitudinaria misa en Beirut, ante 300.000 personas.
Beirut - En una jornada marcada por la crueldad de los combates y la violencia contra los civiles en Siria, el papa Benedicto XVI hizo ayer en Beirut un sentido llamamiento a la comunidad internacional para implorar «el don de la paz para los habitantes» del país árabe. El Papa concluyó así una visita de tres días al Líbano con una histórica misa oficiada al aire libre ante unas 300.000 personas.

«Conocen bien la tragedia de los conflictos y de la violencia, que genera tantos sufrimientos. Desgraciadamente, el ruido de las armas continúa escuchándose, así como el grito de las viudas y de los huérfanos. La violencia y el odio invaden sus vidas, y las mujeres y los niños son las primeras víctimas. ¿Por qué tanto horror? ¿Por qué tanta muerte?», dijo el Pontífice, de 85 años, que apeló a la comunidad internacional y en especial a «los países árabes» para que «como hermanos» «propongan soluciones viables» para resolver el conflicto.

«Que Dios conceda a su país, a Siria y a Medio Oriente el don de la paz de los corazones, el silencio de las armas y el cese de toda violencia», agregó Benedicto XVI.

El Papa fue despedido en el aeropuerto por el presidente cristiano del Líbano, Michel Suleiman, y su primer ministro musulmán sunita, Nagib Mikati.

Suleiman agradeció al Sumo Pontífice por la visita y aseguró: «Prometemos hacer del Líbano un país de diálogo y apertura». Alrededor del 40% de la población libanesa es cristiana, mientras el resto es musulmana.

La misa en Beirut fue el acto más relevante de la visita del Papa a esta región convulsa y en la capital libanesa Benedicto XVI hizo entrega de la Exhortación Apostólica Post-Sinodal para Oriente Medio, un documento que servirá de base para reforzar la fe y la esperanza de las comunidades cristianas en la región.

El sábado, unos 30.000 jóvenes cristianos y musulmanes saludaron al papa en Bkerké, la sede del patriarca maronita, a quien quiso dar ánimos por la difícil situación en la región.

Además se dirigió a los musulmanes y a la juventud en Siria. «Es el momento de que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia», dijo Benedicto. «El Papa no los olvida, tampoco olvida a Siria y participa de su dolor».

Tras los disturbios antioccidentales vividos en los últimos días en los países islámicos, el Papa exigió «un nuevo modelo de fraternidad que rechace todo tipo de violencia» y puso al Líbano como ejemplo, ya que allí conviven confesiones religiosas diversas desde hace siglos, aunque pocos años atrás el país vivió una sangrienta guerra civil.

De todas formas, Benedicto XVI no hizo referencia directa a la película amateur estadounidense que difama al profeta Mahoma y que provocó las violentas protestas en el mundo musulmán.

Ésta fue la cuarta visita del Papa a Medio Oriente. La última visita papal al Líbano la había realizado Juan Pablo II en 1997. Pero lejos de las palabras de Benedicto XVI, al menos 113 personas murieron ayer en Siria, según los comités locales de coordinación de la oposición. En Deráa, Alepo, Homs, Hama y la capital, Damasco, se registraron bombardeos aéreos y de artillería pesada del Ejército oficial.

Agencias DPA y ANSA

Dejá tu comentario