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El pop de Giménez en Bellas Artes neuquino
La mona con tutú de Edgardo Giménez, en el Museo de Bellas Artes de Neuquén.
Pero el desprejuiciado artista ha modelado una mona, la vistió con un tutú blanco de bailarina y la exhibe grácil, ejecutando una pirueta mientras sostiene una banana entre sus manos. "Siempre me apasionó dibujar, el Pato Donald, Mickey, los Tres Chanchitos, hasta que empecé a crear mi propia fantasía", cuenta Giménez y relata cómo se convirtió en artista. "A los diez años empecé a trabajar en una ferretería donde me permitían hacer las vidrieras. Recuerdo muy especialmente una de ellas: 'Todo para la protección del jardín'. Unas cajas de insecticida enmarcaban un gran rosal invadido por cantidades de hormigas que formaban largas filas llevándose pedazos de rosas rojas. Hice las hormigas con alambre y cartón y la escena tenía tal fuerza que todos los que pasaban frente a la vidriera se detenían a verla", agrega Giménez. Finalmente, así conquistó su primer público: las vecinas del barrio que lo felicitaban efusivamente al ferretero y también a él.


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